Columna semanal de las Comunidades católicas Stella Maris y San Cayetano

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Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10): En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Meditación

La Biblia anunciaba el día en que Dios, el Pastor, vendría a reunir a las ovejas dispersas de su pueblo, para que vivieran seguras en su tierra. Jesús ha venido para cumplir lo anunciado, pero no lo hará en la forma esperada: su pueblo no se identifica con la nación judía ni con cualquier otra. Sacará de entre los judíos a los que son suyos; de igual modo sacará a sus ovejas de otros corrales, es decir, de otras naciones fuera de la judía. Entonces se pondrá al frente de este rebaño. No pretende juntarlas en un nuevo corral, sino que las guiará hacia donde él sabe. El único rebaño camina a lo largo de la historia y no se identifica con ningún pueblo, como tampoco se encierra en sus propias instituciones. No podemos silenciar aquí la confusión que muchas veces ha utilizar esta parábola del buen Pastor para apuntalar la visión de una Iglesia donde buenos pastores ayudan al rebaño a mantener su unidad en la obediencia. Lo que la parábola valoriza es la capacidad de las ovejas para liberarse de la pasividad del rebaño. En todo tiempo solo una pequeña o muy pequeña minoría ha sido capaz de alejarse de la pendiente suave y jalonada que han trazado las costumbres del grupo y que rejuvenecen sus líderes. Esto sucede en todas las instituciones, inclusive en la Iglesia. Pero llegará el momento en que la voz reconocida del Pastor los hará salir del corral donde se entremezclaron durante un tiempo los atentos y los menos despiertos.

El Pueblo de Cristo está compuesto por personas que han empezado con él una aventura hecha de confianza y de amor mutuo: “Yo las conozco y ellas escucharán mi voz”(v.14 y 16).El Pastor, sucesor de los Pastores de Israel, que eran los reyes, toma a su cargo el rebaño y le abre el camino, a costa de su propia vida. ¡Hasta la semana que viene!

Información útil: Misa dominical 11hs en Capilla Stella Maris. Misa los miércoles-19hs en Salón San Cayetano(Tarruella 50-Brrio Residentes)

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