La distorsión de la realidad en la ansiedad

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Antes de ahondar en cualquier distorsión; primero, vamos a arriesgarnos a situarnos en la realidad. Pero, ¿Qué es la realidad? Desde un punto de vista general, podemos decir que es: todo aquello que nos sucede. Y lo que nos sucede pasa por nuestro universo interior así como también por el exterior. El universo interior y el exterior están divididos por tenues membranas, pieles, barreras mucosas, sentidos; y sobre todo, tanto las membranas, como las mucosas, y los sentidos, están regulados para cerrarse o abrirse, siendo más o menos permeables, y de diferentes formas, planteando un intercambio constante, o, un ida y vuelta dinámico entre ambos. Nuestro universo interior está sujeto a percepciones e interpretaciones,  y es justamente en la interpretación adónde la distorsión hace sus niditos de confusión.

Los problemas de ansiedad son los más frecuentes en la población mundial dentro de los diversos trastornos mentales que nos aquejan. Por eso, considero indispensable abordarlos, centrado como eje fundamental a la distorsión de la realidad. Cabe aclarar que, la ansiedad es una respuesta fisiológica normal para afrontar dicha realidad, y depende de una serie de respuestas fisiológicas que el organismo pone en marcha y que no es exclusiva del ser humano, ya que está ligada a la supervivencia, o a la reacción defensiva ante una amenaza o peligro. Éstas respuestas fisiológicas constan de un aumento en: la frecuencia cardíaca, la tensión arterial y la frecuencia respiratoria. También hay sudoración por la elevación de los parámetros vitales antes mencionados, ideas de peligro o muerte, reacciones de huida, angustia o desesperación. La ansiedad nos prepara para la protección o lucha por vivir. Sin embargo, cuando dicha ansiedad aparece como una respuesta exagerada al medio que nos rodea, o sea, sin amenazas o riesgos concretos, y desborda al sujeto por los síntomas y la intensidad de los mismos estamos ante un conflicto mental. Desde el punto de vista neurofisiológico, podríamos aclarar que esto acontece por una hiperactivación del sistema adrenérgico y una falla central que se ubica principalmente en una estructura cerebral llamada amígdala.

Los problemas de ansiedad los podemos dividir en agudos y crónicos. En los agudos encontramos al ya conocido ataque de pánico, o también las fobias que, ante un estímulo menor, como por ejemplo encontrarse con una araña, se desencadena una respuesta fisiológica exagerada. Por otro lado, la ansiedad puede ser prolongada y no tan abrupta e intensa, o sea crónica, como en el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), en donde la ansiedad agobia a la persona afectada, ya más sigilosamente, y no por esto menos molesta, alterando la vida social y laboral.

El universo exterior al que antes hacíamos mención, nos demanda adaptarnos y, a veces, nuestros tiempos o ciclos corporales no coinciden con ésta demanda, siendo por lo general mucho más rápidos o acelerados. Las causas de los problemas de ansiedad son múltiples: dificultades económicas, trabajos extenuantes o desempleo, alteraciones en el ciclo sueño y vigilia,  problemáticas familiares o de pareja, pérdidas de seres queridos y otros traumas, todos éstos suelen ser los detonadores. En ocasiones, la ansiedad es cohabitada por depresión y otros padecimientos.

Si alguien se ve afectada/o por éstos problemas de ansiedad, los equipos de salud mental cuentan con psicoterapia ya sea individual o de grupo, acompañamiento comunitario/social,  y tratamiento psicofarmacológico para afrontar y ayudar a solucionarlo. En nuestra región contamos con el Servicio de Salud Mental del Hospital de San Antonio y el Servicio de Salud Mental al cual pertenezco, o mejor dicho, el Hospital de Las Grutas Violeta Villalobos. Para más información comunicarse o dirigirse directamente a dichas instituciones.

Dr. Pablo Nani, Médico Psiquiatra, Servicio de Salud Mental del Hospital Violeta Villalobos.

 

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