A principios del siglo XX “San Antonio era una fiesta”

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HISTORIAS SANANTONIENSES. Dice el historiador Héctor Rey en “San Antonio y la línea sur” (Rey 1980). Cabe preguntar: ¿por qué nuestro pueblo era un jolgorio festivo? ¿Estaban todos los pobladores invitados o solo algunos se alegraban?

Al finalizar 1905 el Departamento San Antonio tenía 162 familias que sumaban 975 habitantes, ocho casas comerciales y unos cien establecimientos ganaderos la mitad pertenecientes a extranjeros. En diciembre de 1908 llegó el primer vapor, dice Rey, con materiales para el ferrocarril y un grupo de obreros.

Al año siguiente, según el Ayudante de 2da Benavídez a cargo de la Prefectura, había “como 500” trabajadores solo en los muelles. Toda esta gente necesitaba alojamientos, alimentos, agua y salubridad. Muchos se hospedaron en fondas, otros aspiraron a la casa propia y no pocos se alojaron en carpas como muestran algunas fotografías de época.

Un corresponsal de La Nación que visitó Puerto San Antonio como se lo llamaba entonces, escribió: “El aspecto es de una ciudad marítima, de una gran sala de juegos en que se reunen todos los hombres ávidos de dinero, de actividad, de ansias de empresas y especulaciones. Son rusos, tártaros, polacos, egipcios y alemanes que forman la gran colectividad humana”. Uno se pregunta si el periodista porteño habla de San Antonio o de otro  puerto. Pero es evidente que si.

Porque agrega: “la población esta diseminada, mal delineada, llena de boliches y de bares, de cinematógrafos servidos por camareras mujeres turcas y chilenas. Las mercaderías que llegan al puerto de San Antonio Oeste representan 14.000.000 millones de pesos al año. El ferrocarril consumía en concepto de víveres 2.503.700 pesos en 1909 y para esa fecha, el gobierno estimaba que, el dinero circulante, era de 370.000 pesos mensuales”. Una fortuna.

No es de extrañar que Rey diga que San Antonio era una fiesta. Pero esta festividad económica duró poco y no todos fueron convidados con platos de riquezas en abundancia. Solo algunos prosperaron. Mucha gente continuó pobre y viviendo al día. Fue una fiesta para pocos. Algunos datos más: en 1920 todos los comercios del Territorio de Río Negro movilizaron 14.305.725 pesos de los cuales, 3.534.300 correspondieron a empresas radicadas en San Antonio Oeste.

La empresa constructora del Ferrocarril consumía por día 7.000 kilos de carne de oveja que pagaba entre 45 a 52 centavos. El kilo estaba “rebajado” a 650 gramos. O sea, que el pobre productor no sacaba ni para “los vicios”. La carne era malísima. A la falta de agua y pasturas solían transcurrir más de 20 meses sin lluvias. Algo muy diferente a lo que pasa hoy día que llueve hasta 600 mm al año. A esta dieta de capón se la complementaba con carne de guanaco y de potro.

Por informes en los partes diarios de la Policía del Territorio, tal como se lee en uno de los libros compiladores, en esos días hubo algunos prostíbulos a los cuales los agentes debían visitar para controlar el orden. Recordemos que San Antonio era un puerto internacional con una empresa constructora ferroviaria que empleaba muchísmos varones jóvenes y solteros, que requerían los servicios de “las chicas de la noche”.

Para terminar, San Antonio Oeste entre 1905 y 1915 fue una fiesta para pocos. Luego la actividad económica, afectada por la Primera Guerra Mundial, fue decayendo hasta cesar aproximadamente en 1935. La mayoria de los pobladores vivieron al día con grandes sacrificios y no pocos “corrieron la liebre” en el más cabal sentido de la frase. No todos estuvieron de farra económica.

Rey, Héctor: San Antonio y la Línea Sur; Ediciones Chrismar; Viedma; Río Negro, 1980; Ardissone; Romualdo; Historia de la Geografía Humana; Buenos Aires; Argentina; 1932; Guerreño; Ramón Máximo: Antecedentes e Investigaciones Históricas de la Fundación de San Antonio; Viedma; 1970.

Marcelo Pesaresi – Marcelina Painemil (Imagen de Adrián Osovnikar)

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