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Paro empresario frena el envío de fruta al puerto de San Antonio Este y tensiona la cadena exportadora

Un conflicto entre transportistas y empresas exportadoras derivó en una medida de fuerza que paralizó el traslado de fruta hacia el puerto de San Antonio Este, en un momento clave de la temporada frutícola. La decisión fue adoptada por empresarios del transporte, quienes resolvieron dejar de prestar servicio ante la falta de acuerdo por las tarifas de flete y el incremento sostenido de los costos operativos.


La medida comenzó a regir desde la medianoche del domingo 12 de abril y consiste en una modalidad particular: los camiones no realizan bloqueos ni cortes de rutas, sino que directamente dejaron de acudir a los galpones de empaque para cargar la fruta destinada a exportación.

El paro fue impulsado por la Cámara Patagónica de Empresas de Autotransporte de Cargas (CAPEAC), que reúne a transportistas de Río Negro y Neuquén. Según indicaron desde el sector, la decisión se tomó luego de semanas de negociaciones sin resultados positivos con las firmas exportadoras, a quienes acusan de no reconocer los aumentos registrados en marzo, principalmente en combustible y mano de obra.

En este contexto, los empresarios del transporte sostienen que la actividad se volvió “insostenible” bajo las condiciones actuales. Entre los principales reclamos, señalan la necesidad de una actualización de tarifas acorde al incremento de costos, así como el cumplimiento de los plazos de pago previamente acordados.

El conflicto involucra a una flota de entre 110 y 120 camiones, fundamentales para el traslado de peras y manzanas desde el Alto Valle hacia la terminal portuaria administrada por Patagonia Norte. La interrupción del servicio impacta de lleno en la logística regional y amenaza con generar demoras en los embarques, afectando la competitividad de la fruta argentina en los mercados internacionales.

Desde el sector exportador, en tanto, reconocen la existencia de tensiones, aunque sostienen que ya se otorgaron incrementos en los primeros meses del año y consideran que los nuevos pedidos de ajuste exceden lo razonable. En ese sentido, plantean que el aumento del combustible —uno de los principales componentes del costo— no justificaría los porcentajes reclamados por los transportistas.

La disputa se da en un momento particularmente sensible, en plena temporada de exportación, cuando el flujo logístico resulta determinante para cumplir con los compromisos comerciales en el exterior. La paralización del transporte no solo pone en riesgo los tiempos de embarque, sino que también podría generar pérdidas económicas y afectar la reputación del país como proveedor confiable.

Pese al endurecimiento de la medida, ambas partes mantienen abiertos los canales de diálogo. Para las próximas horas se prevé una nueva reunión entre transportistas y exportadores con el objetivo de destrabar el conflicto y restablecer el servicio. Sin embargo, hasta el momento no hay certezas sobre una pronta resolución.

El escenario refleja una problemática recurrente en la cadena agroexportadora: el desfasaje entre costos y tarifas en el transporte de cargas. Mientras los transportistas advierten que trabajar en estas condiciones implica pérdidas, los exportadores alertan sobre el impacto que un aumento significativo de los fletes tendría en la competitividad del sector.

La evolución de las negociaciones será clave para determinar si la actividad logra normalizarse en el corto plazo o si el conflicto escala, profundizando las dificultades en una de las economías regionales más importantes del país.

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