La movilización se llevó a cabo este jueves en San Antonio Oeste en rechazo a la Reforma Laboral impulsada a nivel nacional. La convocatoria tuvo como punto de concentración la plaza Centenario, donde se desarrolló un acto con la participación de referentes sindicales, dirigentes políticos y vecinos autoconvocados que manifestaron su preocupación por el alcance de la iniciativa.
La protesta local se enmarcó en una jornada de paro nacional de 24 horas que tuvo fuerte impacto en distintos servicios. En la ciudad no funcionó el transporte público hasta las cero horas, tras la adhesión de la Unión Tranviaria Automotor (UTA) y la Asociación Obrera de la Industria del Transporte Automotor. Tampoco hubo atención en entidades bancarias y se registró una significativa adhesión en establecimientos educativos, además de actividad reducida en diversas dependencias estatales.
La convocatoria en San Antonio Oeste reunió a sindicatos locales con representación provincial, así como a organizaciones sociales, fuerzas políticas y ciudadanos independientes. Durante el acto central, los oradores coincidieron en calificar la reforma como “regresiva” y advirtieron sobre el impacto que podría tener en el empleo y las condiciones laborales.
Uno de los discursos más enfáticos señaló que la situación actual del país “es muy grave” y celebró que la comunidad local comenzara a movilizarse. “Celebro realmente que San Antonio se comience a mover. Celebro que estemos todos acá unidos, veo a los compañeros de los sindicatos pero también veo mucha gente suelta. Porque esta reforma no viene solamente a tocar a un sector, toca a todo el pueblo”, expresó.
En ese sentido, se remarcó que la economía funciona de manera “circular” y que la pérdida de puestos de trabajo repercute directamente en el comercio local. “Aquel que se queda sin laburo no va a ir a cortarse el pelo a la peluquería del barrio, no va a comprar en el almacén del barrio, no va a comprar en el supermercado. Cuando se pierden puestos de trabajo, pierde toda la comunidad”, afirmó.
Durante las intervenciones también se cuestionaron los fundamentos del proyecto en relación con la informalidad laboral. Según se expuso, la reforma no ofrecería soluciones concretas para el 44 por ciento de trabajadores que actualmente se desempeñan en la economía informal en Argentina. “Es mentira que esta reforma va a resolver ese problema. No han explicado cómo esas personas van a recuperar la formalidad”, señalaron.
Otro de los puntos criticados fue la modificación en la jornada laboral. “En el mundo se discute bajar las horas de trabajo y acá se pretende aumentarlas”, advirtieron desde el escenario, en referencia a los cambios que plantea la normativa en debate.
En el plano político, hubo fuertes críticas hacia dirigentes provinciales y nacionales. Se mencionó al actual gobernador Alberto Weretilneck, a quien se acusó de mantener negociaciones con el gobierno nacional encabezado por Javier Milei. “Hay cómplices en esta provincia que acompañan esta reforma. No nos olvidemos esas caras”, afirmó una de las oradoras, en un tramo del discurso que generó aplausos y cánticos entre los manifestantes.
Asimismo, se cuestionó la ausencia de autoridades locales en la movilización, entre ellas concejales y el propio intendente. “Sepan que la gente que se queda sin trabajo les va a ir a golpear la puerta. Cada uno seremos cinco, seis, siete, pero va a haber alguien gritando en defensa de cada derecho que se quiera quitar al pueblo trabajador”, advirtieron.
La jornada transcurrió sin incidentes y concluyó con una convocatoria a continuar las acciones de protesta en caso de que el proyecto avance en el Congreso. Desde los sindicatos adelantaron que se mantendrán en estado de alerta y movilización, y que seguirán articulando con otras organizaciones a nivel provincial.
La movilización en San Antonio Oeste reflejó el clima de tensión que atraviesa distintos sectores frente al debate por la Reforma Laboral. Mientras el Gobierno nacional sostiene que las modificaciones buscan dinamizar el empleo y fomentar la inversión, los gremios y parte de la oposición advierten que se trata de una pérdida de derechos conquistados.













