A esta altura del año, cuando el calor aprieta y las Fiestas y el Carnaval asoman en el calendario, las ganas de playa se vuelven casi inevitables. Para quienes estén planificando una jornada junto al mar o una escapada de algunos días, hay un rincón que combina naturaleza, tranquilidad y servicios, ubicado muy cerca de Las Grutas.
Se trata de Piedras Coloradas, un balneario que se encuentra a solo cinco kilómetros de las playas céntricas, hacia el sur. Esa corta distancia es, paradójicamente, una de las claves que lo vuelven especial. El trayecto puede realizarse caminando, bordeando la costa, una experiencia que invita a detenerse en cada detalle del paisaje y a conectar con el entorno natural.
A diferencia de los sectores más concurridos, Piedras Coloradas conserva un ritmo sereno, ideal para quienes buscan descanso y contacto directo con la naturaleza. El verano allí transcurre sin apuros, en un clima que prioriza el relax y el disfrute pausado.
Sus playas se caracterizan por una arena densa y firme, que forma un cómodo colchón tanto para recostarse al sol como para caminar sin preocupaciones al ingresar al mar. En este sector, la restinga —presente en otros puntos del Golfo San Matías— cede su lugar a una superficie blanda y agradable. Hundir los pies en la arena fresca es, para muchos visitantes, uno de los grandes placeres del lugar.
El balneario debe su nombre a las enormes piedras de intenso color rojizo que “salpican” la costa. Este tono particular se debe a la presencia de feldespato, un mineral que les da su aspecto distintivo. Cuando la marea sube, las rocas quedan parcialmente cubiertas, generando pequeñas “islas” naturales desde donde se puede pasar el día, mate en mano, observando cómo las olas rompen y cubren todo de espuma.
Otro atractivo destacado son los altos médanos, que se convierten en el escenario perfecto para practicar sandboard. Deslizarse por ellos sobre una tabla es una experiencia divertida, ideal para compartir en familia o con amigos, y especialmente atractiva para los más chicos.
En uno de los paradores, ubicado en una de las zonas más tranquilas del balneario y atravesando un médano, se ofrecen diversos servicios. Allí se pueden alquilar sombrillas de paja con mesa y reposeras, así como carpitas de caña que incluyen el mismo equipamiento. Este verano, además, se incorporó un combo especial: quienes alquilen una carpa (35 mil pesos por día) o sombrilla (55 mil pesos por día) acceden a dos recargas de agua caliente para el mate y dos pases al baño privado.
Entre los imperdibles del lugar se destaca la pequeña biblioteca de adobe, ubicada en el acceso al balneario. Ingresar a su interior, con paredes frescas y un clima acogedor, ya es un plan en sí mismo. Además del préstamo de libros para leer junto al mar, allí se organizan actividades recreativas y narraciones de cuentos para los más chicos, consolidándose como una propuesta ideal para disfrutar en familia.
Gastronomía y precios
El parador “Puerto Pirata” ofrece una variada carta para acompañar la jornada de playa. Entre los precios de referencia se destacan:
• Milanesa completa (jamón, queso, lechuga y tomate): $20.000
• Hamburguesa completa con jamón y queso: $20.000
• Milanesa con fritas: $20.000
• Rabas (porción): $25.000
• Patitas de pollo con fritas (menú infantil): $15.000
• Gaseosas de 500 cc: $5.000
• Cerveza Quilmes 1 litro: $15.000
• Licuados de frutas: desde $10.000
Una propuesta que combina paisaje, actividades, servicios y buena gastronomía, convirtiendo a Piedras Coloradas en una opción cada vez más elegida para disfrutar del verano en la costa rionegrina.


