A 117 años del Éxodo desde Saco Viejo: una gesta sanantoniense que no debemos olvidar

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Foto Gentileza Adrián "Sacha" Osovnikar. Muestran algunas carretas transportando enseres hacia la nueva ubicación de San Antonio



«Principios de Julio de 1905; un frío amanecer en el poblado «Saco Viejo», Puerto del Este. Aroma a humo de los fogones y churrasco calentándose a las brasas impregna el caserío. A lo lejos ladra algún perro cimarrón aquerenciado y se oyen trajines de carretas y voces de personas» narraba el historiador y periodista Marcelo Pesaresi.


«En la costa, un pequeño bote a vela se prepara, con los esfuerzos de dos tripulantes y varios hombres más, para un viaje que será fundacional. El éxodo de San Antonio Oeste ha comenzado. Será una proeza que recién a mediados del siglo XX comenzará a recordarse como un hecho histórico trascendental«.

Pesaresi señaló constantemente en sus escritos que Argentina tiene tres grandes éxodos. La primera, sumamente trágica, correspondió a la deportación de los originarios Quilmes en 1666 quienes vivían al oeste de Tucumán. Fueron llevados desarraigados por los conquistadores españoles encerrándolos en una propiedad a orillas del rio de la Plata denominada » Reducción de Exaltación de la Cruz de Quilmes».

El segundo éxodo fue el protagonizado por el pueblo Jujeño junto al Ejército del Norte liderado por el ilustrado General Manuel Belgrano el 23 de agosto de 1812. Y el tercero es el protagonizado por los colonos de Saco Viejo en su traslado hacia la Caleta del Oeste, durante fines de 1905. El primero fue trágico etnocidio de una cultura hoy extinta que sobrevive en pocos mestizos. La segunda ocurrió por causa militares y la tercera, por motivos económicos.

Es misterio del destino o casualidad que, durante el éxodo de Saco Viejo, gobernara el Territorio un hijo de Jujuy. Don Eugenio Tello. (Foto a la izquierda, Eugenio Tello, jujeño, gobernador del Territorio del Río Negro entre 1898 hasta diciembre de 1905).

En 1884 la Gobernación de la Patagonia; por Ley 1532; fue sustituida por Territorio de Río Negro. Permanecerá hasta 1955 como tal.

Regresando a Saco Viejo, entre tanto, recibía hasta 20 carros por día que transportaban lana desde las estancias del interior que abarrotaban los escasos servicios, sobre todo, entre los meses octubre a mayo.  Para 1904 el puerto del territorio había exportado 2.000.000 kilos de lana y 500.000 kilos de mercaderías varias. Para una localidad que no alcanzaba las 120 personas, el comercio era un éxito. Sin embargo, la bonanza duró poco. Algunos alemanes avizoraron otro puerto y enviaron una expedición exploradora. Se trataba de la familia Sassemberg de Patagones dedicados a la exportación de lanas patagónicas a Europa.

Según un trabajo de Ramón Máximo Guerreño, los primeros exploradores de la Caleta del Oeste fueron Manuel Benito y Adolfo Russo quienes, a bordo del pailebote «Antonio Calcagno» de la firma Contín, Benito y Cía., se dedicaron a realizar las primeras observaciones. En este viaje casi se ahogan por causa de una tormenta que trajo un viento sur muy fuerte y agitó con grandes olas el interior de la bahía.

Posteriormente la familia Sassemberg enviaron a «estudiar» el lugar a sus empleados Rahe y Julio Guillelmo a bordo de otro pailebote llamado «No Hay» o «No Hay Vergüenza» según otros investigadores, quienes desembarcaron en la costa a la altura de las actuales calles Moreno y Brown, dónde hoy se encuentra el balneario «los Tamariscos». (La costa no tenía la misma configuración de la actualidad, sino que ingresaba más hacia el interior del lugar).

La fecha del desembarco fue el 10 de julio de 1905, fecha que se fijó como fundacional. (Foto abajo. Inmediaciones de la baliza «Camino» a costado de la ruta 3. Al costado del terraplén ferroviario se encontraba la antigua huella de carros transportadores de lana).

Una vez instalada la barraca de los Sassemberg, las otras que se encontraban en Saco Viejo debieron mudarse ya que los transportistas preferían ahorrarse la vuelta de unos sesenta kilómetros por caminos fragosos si pasturas ni agua dulce. Y junto con ellos tuvieron que hacer lo mismo los que proveían servicios y empleados. Hacia 1906, el éxodo se había prácticamente completado y solo restaban algunas escasas familias que se quedaron en Punta Villarino.

Los nombres de los primeros colonos en instalarse fueron: Enrique Awe, Julio Guillelmo, Antonio Lavalle, Bulo, Adolfo Russo, Alfredo Bohores, Juan D. Sassemberg, Kurt Zollman entre otros cuyos nombres desaparecieron del registro histórico.

Texto de Marcelo Pesaresi (in memorian). Bibliografía consultada:

  • Foto principal, archivo privado de un barco mercante en temporal en el Golfo San Matías.
  • Carta personal al Señor Ramón M. Guerreño de parte de Enrique Awe, fechada en Viedma, el 26 de Julio de 1930.
  • Entrevista a Adrián “Sacha” Osovnikar.
  • Vapnarsky; César A.: “Pueblos del Norte de la Patagonia 1779 – 1957”; Editorial de La Patagonia; Fuerte General Roca; 1983.
  • Chrismar Ediciones: “Río Negro. Pasado y Presente”; Viedma; Río Negro; 1980. (Varios artículos historiográficos).
  • Lefebvre; René Henry: “Mi querido Puerto San Antonio”; Edición del Autor; 1976.
  • Izco; Héctor: “San Antonio Oeste y el Mar. Origen y Destino”; Edición del Autor; 1996.
  • Archivos del Museo Histórico Municipal, Dirección de Cultura, Municipalidad de San Antonio Oeste.

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