martes, febrero 3, 2026
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Alerta y concientización por la presencia de pingüinos en las playas de la Bahía San Antonio

La llegada del verano vuelve a poner en primer plano la convivencia entre turistas y fauna silvestre en la costa rionegrina. En ese contexto, el guardafauna Sebastián Ortega, que desempeña tareas en la Bahía San Antonio, brindó precisiones sobre la presencia de pingüinos y otras especies marinas que forman parte del ecosistema local, y pidió a la comunidad y a los visitantes actuar con responsabilidad y respeto ante posibles encuentros con animales en la playa.


Ortega explicó que, como ocurre cada año, el pingüino de Magallanes vuelve a ser protagonista en la región. Se trata de una especie que nidifica en el punto más septentrional de la Patagonia, a unos 80 kilómetros al sur de la Bahía San Antonio, dentro del Área Natural Protegida Islote Lobos, que actualmente tiene categoría de Parque Nacional. “Hoy Islote Lobos es uno de los dos parques nacionales que tiene la provincia de Río Negro, y allí nidifica esta especie emblemática”, remarcó.

Según detalló, durante el verano —especialmente entre principios y mediados de febrero— los pingüinos comienzan su migración hacia las costas de Brasil. “No es que huyan del invierno patagónico, pero una parte de la población se desplaza hacia zonas más tropicales. La Bahía San Antonio se encuentra en plena ruta migratoria del canal”, señaló el guardafauna.

Encuentros frecuentes y errores comunes

Por su carácter carismático, el pingüino suele llamar la atención de quienes visitan las playas. Sin embargo, Ortega advirtió que esa curiosidad muchas veces deriva en situaciones de hostigamiento. “La gente piensa que hay que obligarlo a volver al mar, y eso no es correcto”, aclaró.

El especialista explicó que tanto los pingüinos como los mamíferos marinos cumplen un proceso natural denominado termorregulación, que implica permanecer fuera del agua y en contacto con la arena para regular su temperatura corporal. “Muchas veces incluso están a una temperatura más baja de lo normal, y salir del agua es parte de ese proceso”, indicó.

Asimismo, recordó que en esta época del año es habitual encontrar pingüinos muertos en la costa, especialmente luego de sudestadas o tormentas fuertes, como las registradas el último fin de semana. “Estamos hablando de miles de animales que forman parte del ciclo trófico y de la cadena alimentaria. Un pingüino muerto es alimento para carroñeros como el coyote o el carancho, por lo que lo correcto es dejarlo en el lugar”, subrayó.

Protocolos de intervención y monitoreo

Ortega explicó que el cuerpo de guardafaunas cuenta con protocolos específicos de actuación. En sectores muy concurridos —como las bajadas de playa de la primera a la séptima o algunas playas balnearias del Puerto—, los animales que salen a descansar suelen ser retirados para evitar el hostigamiento por parte de las personas. “En esos casos los trasladamos a un sitio transitorio de liberación y monitoreo”, explicó.

La mayoría de los pingüinos que aparecen en la zona son juveniles que solo salen a descansar. Otros, en cambio, se encuentran atravesando el proceso de muda de plumaje. “El pingüino cambia completamente sus plumas; ese proceso dura entre 20 y 25 días, durante los cuales el animal permanece fuera del agua. Nosotros garantizamos que ese ciclo se cumpla sin interferencias”, indicó.

Además de los pingüinos, en la Bahía San Antonio también se registran aves pelágicas como pardelas, chuncos y, recientemente, algunos cormoranes. “Nuestro objetivo es buscar la armonía entre la fauna silvestre y el turista, por una cuestión de convivencia y también de salud pública”, sostuvo Ortega.

Vigilancia sanitaria y campañas informativas

El guardafauna recordó que actualmente se mantiene una vigilancia activa por influenza aviar, en el marco de una campaña a nivel provincial. “Cada animal que es retirado es monitoreado para evaluar si presenta síntomas compatibles con influenza aviar”, explicó.

En ese sentido, mencionó casos de desinformación que derivaron en situaciones insólitas, como un episodio ocurrido en 2019, cuando una persona retiró un pingüino de la playa y lo guardó en una heladera, creyendo que se trataba de un animal proveniente de la Antártida. “Este pingüino no es antártico; es todo lo contrario: en invierno migra hacia zonas tropicales”, aclaró.

Para revertir ese tipo de conductas, desde el área de guardafaunas se impulsa una campaña de información básica destinada a residentes y veraneantes. “Hay altas probabilidades de que cualquier persona que transite las playas de la costa rionegrina se encuentre con un pingüino u otro animal silvestre”, afirmó Ortega.

Qué hacer ante un animal herido o muerto

En caso de detectar un animal con lesiones de origen antrópico —como cortes provocados por redes o elementos de pesca—, Ortega recomendó no intervenir directamente y dar aviso a Prefectura Naval Argentina, que canaliza la comunicación con el cuerpo de guardafaunas para realizar la intervención correspondiente.

Respecto a los animales muertos, indicó que recientemente se registró un varamiento de 11 delfines. En playas concurridas, estos ejemplares suelen ser retirados, pero no se realiza la recolección sistemática de todos los pingüinos que aparecen en la costa. “Operativamente es inviable, tenemos personal reducido y no es parte de nuestras tareas”, explicó. No obstante, señaló que se trabaja de manera articulada con equipos de investigación, a quienes se entregan cadáveres en buen estado para estudios científicos.

Convivir con la biodiversidad

Finalmente, Ortega recordó que la provincia de Río Negro cuenta con cuatro áreas naturales protegidas y que gran parte de la costa fue elegida justamente por su riqueza en biodiversidad. “La Bahía de San Antonio forma parte de un área natural protegida, y esa biodiversidad es con la que tenemos que armonizar y empatizar”, enfatizó.

“El mensaje es claro: si encontramos un pingüino, un lobo marino o cualquier ave en la playa, debemos entender que a pocos metros de donde veraneamos existe un hábitat con ecosistemas marinos y costeros que se interrelacionan. Lo único que tenemos que hacer es apreciar, contemplar y respetar”, concluyó.

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