En San Antonio Oeste, el Centro Integral de Formación en la Industria de la Construcción (CIFIC), impulsado por la fundación de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), registró una inscripción que superó ampliamente las vacantes previstas para los cursos del primer cuatrimestre del año.
El crecimiento de la demanda formativa se da en un contexto de fuerte dinamismo en la actividad de la construcción, especialmente vinculado a las obras de infraestructura asociadas a los futuros puertos de hidrocarburos en la región.
Horacio García, director del centro de capacitación laboral, destacó que el interés de la comunidad “nos va sobrepasando por el movimiento que se viene”. Recordó que la institución comenzó “desde cero” y que ya en su primera inscripción se alcanzó un número récord. “La última certificación que entregamos a fin de año fue de 165 egresados. Y lo más llamativo es que, una o dos semanas antes de recibir el certificado, muchos ya estaban siendo convocados por empresas para incorporarse a trabajar”, subrayó.
Según explicó, varios de los alumnos que finalizaron su formación el año pasado hoy se desempeñan en las obras de construcción de los ductos vinculados a los proyectos portuarios. “Es algo que debe ser único en el país: todavía no tenían el certificado en la mano y ya los estaban llamando. Eso nos entusiasma y nos compromete a seguir este ritmo que se viene para San Antonio”, expresó.
Electricidad, el curso más demandado
Entre las propuestas formativas, el curso de electricidad básica en inmuebles se consolidó como el más requerido. García indicó que el cupo se completó rápidamente y que incluso quedaron aspirantes sin poder ingresar en esta primera etapa.
“No me preguntes por qué, pero es el que más inscripciones tiene. Fue el primero en completar el cupo y quedaron muchos afuera”, afirmó. El fenómeno refleja la necesidad de contar con mano de obra calificada en instalaciones eléctricas domiciliarias, un rubro con alta empleabilidad tanto en obras privadas como en el ámbito empresarial.
El director remarcó que el centro mantiene una política de inclusión amplia: “Desde un principio se nos dijo que se anoten todos los que sirvan, damas, caballeros, inclusive personas con problemas de capacidad. El único límite que tenemos es ser mayor de edad”. En ese sentido, destacó que las empresas han convocado tanto a hombres como a mujeres, evidenciando una apertura creciente en el sector.
Capacitación como requisito excluyente
García sostuvo que la certificación formal será cada vez más determinante para acceder al mercado laboral. “Hoy tener un certificado abre puertas. Antes quizás se tomaba gente que no sabía usar una herramienta o desconocía normas básicas de seguridad e higiene. Eso es lo más importante: que ingresen sabiendo de qué se trata el trabajo”, explicó.
Aclaró que todos los egresados comienzan “desde abajo”, pero lo hacen con una base técnica que facilita su inserción y crecimiento. “Están capacitados para entrar y entender lo que es una herramienta, lo que es seguridad e higiene. Después, la categoría y la capacidad se van construyendo con la experiencia”, señaló.
El titular del CIFIC también compartió su aspiración de que, en el futuro, los propios egresados puedan participar en la construcción de una sede propia para el centro de enseñanza. “Sería un sueño que nuestra propia gente construya el edificio donde se forman. La capacitación laboral va a ser un requisito excluyente para los trabajadores en adelante”, enfatizó.
Formación técnica con prácticas reales
Por su parte, el docente de electricidad, Javier Gómez, valoró la respuesta de los alumnos y el compromiso demostrado durante el cursado vespertino. “Fue uno de los cursos más requeridos por la gente de San Antonio y alrededores”, indicó.
Gómez está a cargo del curso de electricidad básica en inmuebles, orientado tanto a personas con experiencia previa como a quienes se inician en el oficio. “Nos enfocamos en la manipulación segura de herramientas, en criterios técnicos y en seguridad eléctrica. La idea es que puedan realizar reparaciones en su casa, trabajar de manera independiente o insertarse como ayudantes en empresas”, explicó.
El programa contempla dos modalidades: un curso anual y otro cuatrimestral, ambos centrados en instalaciones domiciliarias de 220 voltios. “La electricidad en inmuebles es netamente para domicilio. Se trabaja sobre 220. En la industria se utiliza trifásica, pero acá apuntamos a la base domiciliaria, con lectura de planos, croquis y conceptos técnicos que también sirven en ámbitos empresariales”, detalló.
El docente subrayó que uno de los ejes centrales es la seguridad eléctrica, aspecto fundamental para prevenir accidentes y garantizar trabajos conforme a normativa. Asimismo, destacó la importancia de las prácticas reales: “Las prácticas son completamente reales. Es donde más llega el conocimiento a la gente y es fundamental para manejar un oficio como este”.
Entre los cursantes del año pasado hubo perfiles diversos, incluso una mujer de 65 años, hecho que —según Gómez— evidencia el interés de los vecinos por capacitarse sin importar la edad. “Habla del empeño de la comunidad por aprender un oficio y mejorar sus oportunidades laborales”, sostuvo.
Un contexto de crecimiento y oportunidades
El auge de las capacitaciones se inscribe en un escenario de expansión de la construcción en la zona, impulsado por proyectos energéticos y de infraestructura estratégica. En este marco, la formación técnica adquiere un rol clave para garantizar que la mano de obra local pueda responder a la demanda.
Desde el CIFIC remarcan que la articulación entre capacitación y empleo concreto es uno de los principales logros alcanzados hasta el momento. La rápida inserción laboral de los egresados refuerza la percepción de que la certificación en oficios ya no es un complemento, sino un requisito central para participar en el mercado de trabajo formal.
Con cupos completos, listas de espera y empresas que anticipan la contratación de futuros egresados, el centro de capacitación consolida su posicionamiento como un actor estratégico en el desarrollo productivo de San Antonio Oeste. El desafío ahora será ampliar la infraestructura y sostener la calidad formativa ante una demanda que, según reconocen sus autoridades, continúa en ascenso.



