El fin de semana largo de Carnaval volvió a consolidarse como el punto más alto de la temporada turística en Las Grutas. Así lo aseguró Walter Zonco, referente de la firma Tritón Turismo, quien destacó la gran afluencia de visitantes aunque advirtió sobre una temporada “muy irregular” y con márgenes de rentabilidad cada vez más ajustados para los prestadores de servicios.
“Desde que se restauró el feriado de Carnaval, siempre ha sido el fin de semana de la temporada en el que más gente viene. El destino “colapsa”, en el buen sentido, porque hay una gran afluencia de público”, expresó Zonco. No obstante, explicó que esa masividad también expone ciertas debilidades estructurales: “Se resienten algunos servicios y mucha gente que viene sin reserva no la pasa bien. Todos los años vemos que la historia se repite, con personas dando vueltas buscando alojamiento a último momento”.
El empresario remarcó que, pese a las reiteradas recomendaciones para viajar con reservas anticipadas, el comportamiento de una parte del público sigue siendo espontáneo, lo que genera situaciones no deseadas en un contexto de alta ocupación. “Cuando la gente viene a pasar vacaciones espera tranquilidad y previsibilidad, y a veces eso no ocurre si no tiene el alojamiento asegurado”, sostuvo.
Un respiro en una temporada compleja
Zonco reconoció que el movimiento de Carnaval significó un alivio en una temporada que venía mostrando números discretos. “La temporada venía muy regular y los números generales no han sido del todo buenos. Siempre es una ayuda importante que el fin de semana de Carnaval no falle y que la afluencia de gente se mantenga firme”, indicó.
Desde Tritón Turismo confirmaron que durante el fin de semana trabajaron con normalidad en excursiones y servicios complementarios, e incluso continúan recibiendo grupos en el Hotel Mareas. “Estamos conformes con este fin de semana. El tiempo acompañó bastante; hubo algo de viento los primeros días, pero en general el clima fue bueno y había muchas actividades para elegir”, señaló.
Sin embargo, al analizar el desempeño global del verano, Zonco fue categórico: “Muy irregular. La mayoría de los operadores vienen con muchas bajas en los ingresos y eso repercute también en nuestras reservas. Hay que tratar de ocupar plazas con pasajeros individuales o familias, y eso se da de manera muy desigual”.
Cambios en el mercado y competencia internacional
Tradicionalmente, la empresa trabaja con operadores turísticos que garantizan cupos y estadías determinadas. No obstante, en las últimas dos temporadas ese esquema comenzó a modificarse. “Estamos acostumbrados a trabajar con operadores que aseguran una cantidad de habitaciones y días. Pero la realidad cambió mucho. Hay más viajes hacia destinos cercanos como Brasil o Chile, y también al Caribe, con ofertas comerciales muy atractivas”, explicó.
Según Zonco, esta tendencia impacta directamente en el turismo interno. “La oferta para esos destinos es muy competitiva y eso hace que se resienta el movimiento dentro del país. Nosotros no escapamos a esa realidad y tratamos de sobrellevarla de la mejor manera posible”.
En relación con el turismo chileno, señaló que aún no se ha percibido un flujo significativo. “El tipo de cambio no los favorece para venir a la Argentina. Les resulta más caro vacacionar acá que en su propio país. Generalmente el grueso del turismo chileno llega en febrero, cuando tienen su receso administrativo, pero el cambio actual no los ayuda”, afirmó.
A la vez, mencionó el fenómeno inverso: argentinos que viajan a Chile, especialmente con fines de compras, favorecidos por la relación cambiaria.
Inflación, costos y rentabilidad ajustada
Zonco también se refirió al contexto macroeconómico y su impacto en la actividad. Si bien reconoció que la desaceleración inflacionaria aporta previsibilidad, advirtió que los costos operativos se incrementaron de manera significativa. “La baja de la inflación ayuda a presentar tarifas con anticipación y poder cumplirlas en los próximos cinco o seis meses. Eso da previsibilidad. Pero todos los servicios que utilizamos han aumentado en un altísimo porcentaje y la rentabilidad es muy fina”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que los prestadores se ven obligados a ofrecer tarifas competitivas que, en muchos casos, no reflejan el costo real del servicio. “Hay que tener precios atractivos para competir, aunque no se ajusten completamente a la realidad del mercado. Y además invertir en alternativas, promociones y publicidad para atraer a un público cada vez más exigente”, detalló.
Otro factor que condiciona la rentabilidad es la reducción en la duración de las estadías. “La gente se queda cada vez menos días en cada destino. Eso impacta directamente en los ingresos”, añadió.
El empresario destacó además la influencia determinante del clima en la toma de decisiones del turista actual, especialmente en el llamado “turismo de cercanía”. “Cuando hablamos de turismo de cercanía nos referimos a la gente de la costa rionegrina, la zona de Bariloche o incluso Chubut. Si están relativamente cerca, miran el pronóstico y eligen el lugar donde el clima sea más favorable”, explicó.
La posibilidad de decidir a último momento, en función de las condiciones meteorológicas, genera variaciones constantes en la demanda. “A veces salimos beneficiados y otras perjudicados. El pronóstico cambia decisiones. Pero la gente es la que elige y contra eso no se puede hacer nada”, reconoció.
Balance y desafíos
El balance del Carnaval deja sensaciones encontradas: por un lado, un destino que volvió a colmarse y mostró su capacidad de convocatoria; por otro, un sector que enfrenta una temporada desigual, con presión de costos, menor previsibilidad en reservas y fuerte competencia internacional.
“Estamos conformes con el fin de semana, pero el contexto general es complejo. Hay que ser muy ingeniosos, ofrecer promociones y sostener la calidad del servicio para seguir siendo competitivos”, concluyó Zonco.
Mientras el verano transita su tramo final, el desafío para el sector turístico de Las Grutas será capitalizar el impulso de Carnaval y consolidar estrategias que permitan sostener la actividad en un escenario económico cambiante y cada vez más exigente.


