Durante el fin de semana se desarrolló el 16° Festival de Aves Playeras en la Casa de la Cultura de Las Grutas, un evento que volvió a convocar a vecinos, especialistas y visitantes en torno al cuidado del ambiente y la biodiversidad costera. En ese marco, una de las propuestas más destacadas estuvo orientada a los más pequeños: el taller “Mi ave playera favorita”, una actividad que combinó creatividad, aprendizaje y conciencia ecológica.
La iniciativa contó con la participación de la tallerista Fernanda Menvielle, quien llegó desde Buenos Aires y expresó su entusiasmo por formar parte del festival por primera vez. “Estoy recontenta de poder estar. Trajimos una actividad que tiene que ver con lo que hacemos en la ciudad: acercar la naturaleza a la vida cotidiana de las personas, poder valorarla en lo que tenemos más cerca, en la vereda, en el parque o incluso en la cocina”, señaló.
El taller propuso una mirada distinta sobre los residuos y los materiales naturales. En ese sentido, Menvielle explicó el concepto de “arte compostado”, una práctica que combina el arte con el compostaje como forma de reconectar con los ciclos naturales. “Muchas veces consideramos basura a elementos como hojas o restos orgánicos. Nosotros trabajamos en poner en valor esos materiales, transformándolos en abono a través del compostaje”, indicó.
Además, destacó que este proceso implica la acción de múltiples microorganismos que convierten lo que se desecha en vida. “El compost es un ecosistema, una comunidad. Es transformar aquello que creemos inútil en tierra fértil, evitando la contaminación y promoviendo el reciclado natural”, agregó.
La propuesta no solo apuntó a la conciencia ambiental, sino también a la experiencia sensorial y emocional. A través del arte, los niños pudieron conectarse con su creatividad y sensibilidad, utilizando materiales recolectados tanto en la zona como en entornos naturales vinculados a las aves playeras.
El taller incluyó diversas actividades pensadas para aprender jugando: los participantes conocieron los desafíos de la migración de las aves, exploraron cómo viven en la restinga del Golfo San Matías y crearon sus propias aves playeras mediante dibujos, collage y elementos naturales. Cada niño tuvo la oportunidad de nombrar su creación, imaginar sus viajes y contar su historia, culminando en una gran “bandada” colectiva.
La actividad fue coordinada por Adriana Ruidiaz, Fernanda Menvielle y Olivia Gaggino, quienes guiaron a los chicos en esta experiencia educativa y recreativa.
Por otra parte, durante el festival también surgieron iniciativas de compromiso ambiental a futuro. Menvielle adelantó que existe la posibilidad de sumarse a un proyecto de restauración de dunas costeras, considerado de gran importancia para la región. “Nos comentaron sobre un proyecto para restaurar las dunas, algo recontra importante. Sería el primero de este tipo en Argentina, así que esperamos poder participar cuando comiencen los trabajos”, afirmó.
Con una importante convocatoria y propuestas innovadoras, el Festival de Aves Playeras reafirmó su rol como un espacio clave para la educación ambiental y la participación comunitaria, promoviendo el cuidado de los ecosistemas costeros a través del conocimiento, el arte y el compromiso colectivo.

