Cómo Internet cambió la música


Los servicios de streaming están en auge después de casi tres décadas de expansión de la piratería. La industria sigue buscando un nuevo modelo de negocio, aunque se espera un leve repunte para los próximos años.

 

 

 

Hasta que el corsario inglés Woodes Rodgers recuperara la isla de Násau, aún más famosa si cabe por la serie de televisión Black Sails, los piratas campaban a sus anchas por el Caribe. Sin embargo, luego de su caída, muchos de ellos todavía eran “contratados” para navegar y continuar saqueando a los mercaderes desprevenidos. Dicha treta no tenía otra intención que servir a los intereses de los grandes comerciantes, ya que así podían encarecer sus productos y, con ello, el transporte de los mismos. A pesar de que la piratería había sido erradicada, todavía era palpable el miedo que generaba la posible amenaza de la bandera negra y la temida calavera, y eso era algo que los poderosos supieron aprovechar muy bien.
No hace falta entrar en detalles cuando se habla de que, en el siglo XXI, hay que enfrentarse a otro tipo de piratería, por no mencionar a los que navegan por las costas somalíes, especialmente al hacer referencia a la que hay que combatir desde la llegada de Internet. Ante este planteo, y haciendo un símil, quién podría imaginarse que el streaming, el servicio multimedia que permite escuchar música o ver vídeos sin necesidad de descargarlos, ayudaría a crecer a la industria musical. Una alternativa real y lucrativa frente a los estragos que hizo la piratería con la aparición del download en MP3.
Lejos de entrar en crisis, 2016 fue muy positivo para el mundo de la música, al registrar su mejor año en el presente siglo, movilizando un total de u$s 15.700 millones, su primer crecimiento desde el inicio de la era de Internet gracias al streaming, según informó la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI). Ya en 2015 las ventas de los servicios de música online habían subido un 34,8% en la Argentina y, junto con Brasil, se había posicionado como uno de los mayores mercados de la región.

El streaming, la clave

La clave no es otra que generar la oferta que permita a los usuarios escuchar canciones “en línea” desde dónde y cuándo ellos lo prefieran. Ya lo dejaba claro hace algunos años el informe “La Industria de la Música en la Ciudad de Buenos Aires”. Cambios y perspectivas del sector en la era digital cuando, desde el Observatorio de Industrias Creativas se afirmaba que el streaming se convertiría “en el formato del futuro para la comercialización de la música digital”.
Los consumidores son diferentes, cambian sus intereses año tras año, muchos de ellos ya como nativos digitales. La capacidad del usuario por seleccionar y elegir aquello que desea nunca había sido tan amplia. Como en otras áreas, la industria musical no puede ser ajena a esta situación y debe saber responder a unas nuevas exigencias de parte de los consumidores, que pasan por poder disfrutar de sus bandas favoritas en el celular, la tablet o la computadora portátil.
La reproducción en streaming se ha convertido en la herramienta indicada para plataformas como Spotify y Apple Music, sustentando un modelo de negocio en el que la publicidad y la suscripción mensual sean sus claves. De seguir esta tendencia positiva, los expertos estiman que de cara a 2019 será mayor el consumo digital que en formato físico en, al menos, 40 países.
Las compañías discográficas están impulsando esta evolución, construyendo los cimientos que posibiliten el acceso a esas licencias que demandan los servicios de las plataformas musicales. En este sentido, Diego Acosta, productor y director del sello digital Discobabydiscos, admite: “No hay nada que perder en adaptarse a estas nuevas leyes de oferta y demanda. La mayoría de los músicos que se encuentran en los suburbios del mercado digital, que son los mismos que lo intentaron con Myspace o Bandcamp en su momento, hoy tienen nuevas reglas de negocio para difundir su música a través de las tiendas digitales”.

El mercado digital en el mundo

Por otra parte, 2016 en los Estados Unidos dejó datos destacados en relación al crecimiento del audio on demand (un 82,6%), con un total superior a los 250.000 millones de escuchas. Tampoco fue desdeñable el porcentaje de suscripciones, que pasó del 62% del total en 2015 al 76% en 2016. Los datos fueron presentados en el último U. S. Music Industry Report, un informe que pone rostro al comportamiento del público estadounidense en sus consumos musicales.
En España las noticias también fueron positivas, con un incremento del consumo en streaming, que supuso más del 70% de los ingresos digitales de las discográficas del país. La información fue proporcionada por el ya tradicional Informe de Perspectivas del sector de Entretenimiento y Medios 2015-2019, elaborado por PwC, según el cual su crecimiento sería del 1% hasta 2019, lo que equivaldría a unos 757 millones de euros. Dicha suba se produjo en buena medida por el desplome del consumo en formato físico frente al auge del mercado digital; una dinámica que permite crear nuevos modelos de negocio más acordes al tiempo actual, ya sea por adaptación u obligación mercantil.

En directo

Las productoras musicales han sabido adaptarse al momento, centrando parte de sus intereses en la creación de un mayor número de espectáculos en vivo y el perfeccionamiento del sistema de venta de entradas, sin descuidar el merchandising que generan sus artistas. El negocio ha cambiado y es por ello que los espectáculos en directo representa una de sus aristas más importantes. Pero, para conseguirlo ya no vale con ser invisible o under, más bien lo contrario. Y cuanto más amplio sea el catálogo digital, el número de álbumes y las giras -en definitiva, la visibilidad-, mayores serán también las posibilidades de expansión y comercialización de la marca del músico.
Tal como destaca la consultora privada en su informe, el sector seguirá experimentando un fuerte crecimiento en todo el mundo y en 2019 alcanzará los u$s 23.262 millones por venta de entradas, unos emolumentos que van a crecer “más rápido que los ingresos por patrocinio” y en que se primarán las facilidades para el acceso a los sistemas de venta. Ignacio Videla Dorna, técnico y sonidista, especializado en música indie, cree que este “auge” que experimenta la música en vivo se debe a su “constante desarrollo y evolución a nivel tecnológico”. El entorno digital no solo afecta al consumo y puesta a punto del producto, sino que también forma parte del show en sí, aunque Videla Dorna prefiere ser cauto con su uso, ya que este podría ser desmedido y “restarle importancia a la obra” para caer en una especie de “pepsificación” de la música.
Ignacio Pillonetto

En la ‘Madre Patria’

Según datos del Observatorio de Privacidad y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales, en una encuesta solicitada por la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos en España, el 28% de los usuarios admitió consumir música pirateada regularmente. Paradójicamente, y como también ocurría con aquellos saqueadores que eran contratados para encarecer el comercio marítimo y disminuir el tráfico, los servicios de streaming están suponiendo una reducción significativa en el acceso a contenido ilegal.

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