Crónica de una tragedia anunciada: Indio Solari en Olavarría


El sábado 11 de marzo del 2017 una gran multitud fue testigo de la última “misa ricotera”, llevada a cabo en la ciudad de Olavarría, provincia de Buenos Aires.
Las malas vibras se podían sentir, o al menos leer en las redes sociales del Indio, donde este pedía que en el encuentro “Cuidemos la ciudad” y “tengamos cuidado”. Mensaje que puede haber resultado un poco extraño a varios, ya que hace un año, cuando el encuentro fue llevado a cabo en la ciudad de Tandil, este tipo de comunicados oficiales por parte de la producción del Indio Solari, no habían sido dados.

Por más que no deje de llamarme poderosamente la atención todo el movimiento que un show, tan efímero, como los que siempre lleva a cabo la banda “Los fundamentalistas del Aire Acondicionado”, no se puede comprender como es posible que días antes del gran evento, para ser más exacto el jueves 9 de marzo, el intendente diga que “Olavarría es una ciudad grande que soporta shows grandes, por eso esperamos mas de 160.000 personas”, cuando ya oficialmente se sabía que unas 200.000 entradas habían sido vendidas (comunicado oficialmente por la producción del show) y se sospecha de una asistencia total que pasa los 400.000 fans. Una incompetencia total. Una incompetencia que una vez más nos ve envueltos en una tragedia que contó con medio centenar de heridos y se cobró la vida de dos personas. Dos personas que fueron al evento con la inocente idea de pasar un buen momento y ser parte de una misa más, como ellos llaman… pero lo que no sabían es que iban a ser parte de la última misa, no solo de la ciudad, sino de las que el grupo pueda llegar a dar en cualquier otro lugar.

Crédito foto: Infobae

El pasado año la organización había sido totalmente distinta en el show llevado a cabo en Tandil, si bien la multitud en ese entonces había alcanzado un número cercano a los 200.000, la seguridad montada en el lugar en conjunto con los centros asistenciales de salud estaban a la altura de la demanda de los fans. Cabe destacar también que el despliegue de las fuerzas armadas reunidas en esa ciudad fue notable de destacar, no así ocurrió en el show de Olavarría. La falta de asistencia en los escasos puestos de salud del predio fue de magnitudes impensadas. La falta de seguridad fuera y dentro del predio fue algo que no estuvo pensado tanto por parte del gobierno de la ciudad como por la productora del evento.

Una jugada más del showman, Indio Solari, fue la que llevo a cabo pocas horas atrás, escribiendo en su fanpage un mensaje diciendo que los medios vendemos “pescado podrido”, cuando en realidad lo que hacíamos era hacer eco de lo ocurrido en el lugar de los hechos. 
Es muy fácil y vulgar el hecho de culpar a medios de comunicación que informamos a la gente sobre el minuto a minuto ocurrido en Olavarría, en lugar de hacerse cargo de lo provocado.


 
Hace exactamente 20 años, el gobierno de la ciudad de Olavarría había prohibido los shows de, en ese entonces, “Los redonditos de ricota”, ya que en ese momento, no se contaba con la infraestructura necesaria para soportar un show de 50.000 personas y la banda contaba con varios antecedentes de desorden público en los lugares que se presentaban. Una prohibición que nunca debería de haberse cedido. 

Hace 13 años tuvimos una situación de tragedia en el ex conocido local bailable de Once, en ese entonces llamado, República Cromañon.
El año pasado sufrimos las perdidas fatales en el evento de la fiesta electrónica Time Warp.
Está claro que la música no mata. Lo que si mata es la corrupción, la avaricia, la falta de competencia frente a eventos de grandes magnitudes.

La tragedia del Indio en Olavarría tiene responsables que tienen que dar explicaciones en el banquillo de la justicia. Espero que esta vez se haga justicia, pero que se haga justicia de verdad y no la justicia comprada que nos venden todos los días.

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