En el Hospital Aníbal Serra de San Antonio Oeste, el compromiso solidario de las denominadas “Damas de Rosa” continúa siendo un pilar fundamental para acompañar a pacientes internados, especialmente a aquellos que atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad. Se trata de un grupo de mujeres que, de manera voluntaria, brinda contención, asistencia y acompañamiento cotidiano dentro del centro de salud.
En diálogo con este medio, María Esther, una de las integrantes del grupo, destacó que actualmente el nivel de internación no es tan elevado como en otros momentos, lo que permite cierto alivio en la tarea diaria. “Gracias a Dios hoy no hay tantos enfermos internados, hay camas desocupadas”, expresó, aunque remarcó la importancia de mantenerse atentos ante cualquier cambio en la situación sanitaria.
Más allá de este escenario, la necesidad de insumos básicos y donaciones continúa siendo constante. Desde el grupo señalaron que se requieren principalmente pañales para adultos, elementos fundamentales para la atención de pacientes con movilidad reducida o en situaciones delicadas. Asimismo, hicieron hincapié en la utilidad de termos, bombillas y otros utensilios que permiten brindar algo tan esencial como una bebida caliente.
“Si alguien tiene algún termo que no use, será bienvenido para las Damas de Rosa”, indicó María Esther, al tiempo que también mencionó la necesidad de alimentos como azúcar, yerba mate y saquitos de té, especialmente ante la llegada de las bajas temperaturas.
La labor de estas voluntarias se desarrolla de lunes a viernes, con presencia tanto en horario matutino como vespertino, garantizando así una cobertura constante. “Yo vengo a las 8 de la mañana y me quedo hasta terminar mi tarea; después continúa Martita. Siempre tratamos de estar”, explicó.
Uno de los aspectos más sensibles del trabajo que realizan es el acompañamiento a pacientes que llegan desde zonas alejadas, como la Línea Sur, muchas veces sin familiares o redes de contención cercanas. En esos casos, la asistencia emocional y el gesto de acercar un mate caliente adquieren un valor significativo.
“Hay gente que no tiene a nadie, y ahí es donde ponemos más énfasis, en atender a ese hermano que lo necesita”, sostuvo María Esther, subrayando el espíritu solidario que guía la tarea del grupo.
Finalmente, las Damas de Rosa agradecieron profundamente la colaboración de la comunidad local, destacando que la respuesta solidaria es permanente. Sin embargo, insistieron en que las necesidades son constantes. “La gente es muy atenta y siempre está dispuesta a ayudar, pero la realidad es que siempre hace falta más”, concluyó.
Quienes deseen colaborar pueden acercarse directamente al hospital y contactar a las voluntarias durante sus horarios de atención. Cada aporte, por pequeño que parezca, contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a fortalecer esta red de contención solidaria.


