Con el calendario escolar a punto de comenzar y el cierre progresivo de la temporada de verano, el movimiento en las rutas rionegrinas volvió a intensificarse. Cientos de familias de la provincia y turistas de distintos puntos del país iniciaron el regreso a sus hogares tras varias semanas de descanso, generando un fuerte recambio en los principales corredores que conectan la cordillera, el Alto Valle y la costa atlántica.
Sin embargo, para muchos conductores el retorno no solo implica retomar la rutina laboral y escolar, sino también enfrentar un gasto inesperado: multas por exceso de velocidad detectadas por radares que continúan plenamente activos en distintos puntos estratégicos de la provincia.
Aunque aún quedan días de verano y algunos optan por extender sus vacaciones, lo cierto es que el grueso del recambio turístico ya se produjo. En este contexto, el flujo vehicular aumenta de manera considerable y, en paralelo, también se intensifican los controles de seguridad vial. Uno de los sectores que concentra mayor atención —y también un número significativo de infracciones— es la localidad de Darwin, sobre la Ruta Nacional 22.
El radar de Darwin, bajo la lupa
El dispositivo instalado en Darwin se convirtió en uno de los más efectivos, y a la vez polémicos, de Río Negro. Está emplazado entre los kilómetros 1007 y 1008 de la Ruta 22, en un tramo urbano donde la velocidad máxima permitida es de 60 kilómetros por hora.
Se trata de un cinemómetro marca Stalker, modelo Lidar, que realiza un control constante sobre los vehículos que circulan por ese sector. El equipo funciona bajo la órbita del municipio local, aunque cuenta con la correspondiente autorización y fiscalización de la Agencia Provincial de Seguridad Vial.
Por ese tramo transitan diariamente miles de vehículos, con picos marcados durante los fines de semana y en momentos de recambio turístico. Según fuentes consultadas, uno de los principales inconvenientes es que muchos conductores no advierten la reducción de velocidad al ingresar a la zona urbana. En medio del viaje de regreso y tras varios kilómetros de ruta abierta, el cambio de límite suele pasar desapercibido, lo que deriva en infracciones que son notificadas días más tarde a través de sistemas electrónicos.
El impacto económico de las sanciones
Uno de los aspectos que más preocupación genera entre quienes reciben las notificaciones es el monto de las multas. De acuerdo con un acta oficial a la que se tuvo acceso, una infracción por exceso de velocidad en ese tramo puede alcanzar los $299.200.
No obstante, el régimen vigente contempla la posibilidad de pago voluntario. En ese caso, el infractor dispone de cinco días hábiles desde la notificación para abonar el valor mínimo de la sanción, con una reducción del 50%. De este modo, el monto se reduce a $149.600. A esa cifra deben sumarse gastos administrativos que rondan los $13.000, por lo que el pago final se ubicaría en torno a los $162.600.
Para muchas familias, este tipo de sanciones representa un golpe inesperado a la economía doméstica, particularmente en un momento sensible del año. El regreso de las vacaciones suele implicar gastos acumulados en alojamiento, combustible, alimentación y actividades recreativas, a lo que ahora se suman los costos vinculados al inicio del ciclo escolar, como útiles, uniformes y transporte.
Radares habilitados en la provincia
Desde la Agencia Provincial de Seguridad Vial aclararon que actualmente solo un grupo reducido de dispositivos está formalmente habilitado para operar en Río Negro. El titular del organismo, Marcelino Di Gregorio, explicó: “Solo funcionan los radares municipales autorizados. El resto todavía no funcionan”.
Los cinemómetros que se encuentran apagados y que serán reinstalados en primer término están ubicados en las siguientes localidades:
- Cipolletti
- Cinco Saltos
- Villa Regina
- Lamarque
- Río Colorado
- Sierra Grande
- Sargento Vidal
En paralelo, continúan operativos los radares ya instalados en:
- General Conesa
- Darwin
- Contralmirante Cordero
- Bariloche
- Dina Huapi
- El Bolsón
Estos son, por el momento, los únicos puntos de fiscalización que operan con aval oficial dentro del territorio provincial.
Uno de los ejes centrales del esquema es el corredor Cipolletti–Las Grutas, uno de los trayectos más utilizados en verano para unir el Alto Valle con la costa atlántica rionegrina, a través de las rutas nacionales 151, 22 y 3.
Mientras el tránsito continúa siendo intenso en las rutas rionegrinas, las autoridades insisten en la importancia de respetar los límites de velocidad, especialmente al atravesar zonas urbanas. El retorno a casa, señalan, debe realizarse con precaución para evitar no solo sanciones económicas, sino también siniestros viales que puedan empañar el cierre de la temporada.


