Mientras se lleva a cabo la construcción desde el gasoducto general san Martín hacia la costa rionegrina, el próximo tendido permitirá transportar gas desde la formación Vaca Muerta hasta la costa atlántica rionegrina e ingresó en una etapa decisiva. Durante los primeros días de abril se conocerá qué empresas quedarán a cargo de ejecutar la obra, considerada estratégica para el desarrollo energético del país y para la futura exportación de gas natural licuado (GNL).
El proyecto contempla la construcción de un ducto de aproximadamente 478 kilómetros de extensión y 36 pulgadas de diámetro, que conectará los yacimientos de la cuenca neuquina con el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro. La inversión prevista ronda los 1.300 millones de dólares, lo que convierte a esta iniciativa en una de las obras energéticas privadas más importantes previstas para los próximos años en Argentina.
La infraestructura permitirá transportar el gas producido en Vaca Muerta hasta la costa rionegrina, donde se instalarán unidades de licuefacción flotantes para transformarlo en GNL y enviarlo a mercados internacionales. Este esquema forma parte del proyecto que busca posicionar a la Argentina como exportadora de gas a gran escala.
Dos consorcios compiten por la obra
En la etapa final del proceso licitatorio quedaron dos grandes consorcios internacionales que se disputan la construcción del gasoducto.
Uno de ellos está integrado por las empresas Sacde y Techint, compañías con amplia experiencia en infraestructura energética en el país. Ambas participaron en proyectos recientes de gran envergadura vinculados al desarrollo de Vaca Muerta y al transporte de hidrocarburos.
El segundo consorcio está conformado por la empresa estadounidense Pumpco, subsidiaria de la constructora MasTec, junto con la firma italiana Bonatti y la compañía argentina Contreras Hermanos. Para Pumpco, esta licitación representa una oportunidad clave para ingresar al mercado energético argentino.
MasTec es una de las principales compañías constructoras de ductos en Estados Unidos, con ingresos anuales cercanos a los 13.000 millones de dólares, y desde hace tiempo busca expandir su presencia en América Latina, teniendo a la Argentina como uno de sus mercados estratégicos.
El proyecto que impulsará las exportaciones de GNL
El gasoducto forma parte del proyecto impulsado por el consorcio Southern Energy (SESA), integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar, empresas que trabajan en el desarrollo del primer sistema argentino de exportación de gas natural licuado.
La obra conectará la planta de Tratayén, en Neuquén, con la costa de Río Negro, donde se instalarán buques de licuefacción para procesar el gas y exportarlo. También se prevé la construcción de una planta compresora, que permitirá mantener la presión necesaria para transportar el gas a lo largo de todo el ducto.
El cronograma oficial indica que la adjudicación de la obra se concretará a comienzos de abril. Si se cumplen los plazos previstos, la construcción podría comenzar a mediados de este año y demandará aproximadamente dos años de trabajo, con el objetivo de que el sistema esté operativo hacia 2028.
Impacto energético y económico
La concreción del gasoducto permitirá abastecer el sistema de licuefacción que se instalará en el Golfo San Matías. Allí operarán buques especializados que transformarán el gas en GNL para su transporte marítimo, abriendo una nueva etapa para las exportaciones energéticas argentinas.
El desarrollo de esta infraestructura se enmarca en un conjunto de proyectos energéticos que se impulsan en Río Negro y Neuquén para aprovechar el potencial de Vaca Muerta. Estas iniciativas buscan convertir a la región en una plataforma logística e industrial vinculada a la exportación de petróleo y gas hacia el mercado internacional.
De esta manera, la definición de la empresa o consorcio que llevará adelante la construcción del gasoducto marcará un paso clave para avanzar en uno de los proyectos energéticos más ambiciosos del país en los próximos años.


