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Editorial: del resultado en octubre a la meseta actual

Abril y mayo serán dos meses clave para reacomodar el tablero interno de las agrupaciones políticas en Río Negro, mientras la ciudadanía permanece atenta a los problemas que afronta el gobierno nacional. No solo el caso de Manuel Adorni lo envuelve, sino también las controversias en torno a los créditos del Banco Nación y los presuntos sobresueldos, que intentan ser opacados con denuncias paralelas, como la supuesta influencia rusa en medios de comunicación.

“La Biblia y el calefón” en la República Argentina, bien retratada por el tango Cambalache de Discépolo, continúa plenamente vigente y, todo indica, seguirá siéndolo por décadas. La convivencia de contradicciones, escándalos y relatos cruzados parece formar parte estructural de la dinámica política nacional.

Los partidos políticos atraviesan un dilema profundo: reconvertirse o sostener su esencia. Este proceso atraviesa al PRO, a la UCR, al peronismo, a La Libertad Avanza y a Juntos Somos Río Negro. La irrupción de Javier Milei como outsider descolocó a la mayoría, no solo por su discurso vehemente, sino también por promesas en gran parte incumplidas. En este contexto, su política económica es hoy el eje de discusión: si efectivamente beneficia a la sociedad y cuál es su impacto en las provincias y los municipios.

En Río Negro, la pérdida acumulada durante el primer trimestre de 2026, estimada en 29.363 millones de pesos, repercute directamente en las cuentas municipales. En este marco, el intendente Adrián Casadei respaldó un comunicado difundido en la página oficial del municipio, en línea con lo expresado por jefes comunales en una reunión realizada en Paraná (Entre Ríos). Allí se advirtió: “La situación fiscal es desigual. La incidencia impositiva de los municipios es apenas del 3%, frente al 75% que aplica la Nación. Sin embargo, salvo los giros automáticos que no puede interrumpir, el Gobierno Nacional retiene fondos que corresponden a provincias y municipios. Solo en concepto de ATN, en 2025 quedaron sin distribuir 740.356 millones de pesos, incumpliendo leyes y acuerdos. Para luego criticar a los municipios por el cobro de tasas que solo representan el 3% del costo fiscal”.

Por su parte, el ministro Luis Caputo apunta contra provincias y municipios por las tasas e impuestos, en lo que se perfila como un nuevo “grito del tero”: señalar en otra dirección para esquivar el impacto social del modelo económico. Más allá de los intentos oficiales por exhibir indicadores positivos, persiste el deterioro del mercado laboral y la pérdida del poder adquisitivo.

Por esto mencionado, el peronismo se consolida como la principal fuerza opositora a nivel nacional y también en Río Negro. Todo indica que el escenario electoral de 2027 podría resolverse en una lógica de tercios. Sin embargo, hacia adentro, algunos de sus referentes evidencian tensiones y contradicciones, muchas veces canalizadas más en el plano mediático que en la construcción política territorial.

En el plano local, el justicialismo sanantoniense aún no logra una reconversión efectiva ni muestra dinamismo en su accionar. Los distintos sectores permanecen fragmentados, en gran medida por la ausencia de una conducción capaz de aglutinar voluntades. Mientras tanto, la agenda política parece postergada, a la espera de definiciones más amplias que, como suele ocurrir, bajan desde los centros de decisión provinciales.

La experiencia electoral reciente dejó señales claras: la opción “Fuerza Patria” se impuso en octubre en el ejido sanantoniense, relegando a Juntos Somos Río Negro al segundo lugar y a La Libertad Avanza al tercero, en la sumatoria general de votos entre las tres localidades. Ese resultado representaba un capital político que podía haberse traducido en consolidación y proyección, pero el tiempo transcurrido muestra una meseta marcada por internas y especulaciones, muchas de ellas pendientes de definiciones desde General Roca.

El justicialismo enfrenta, entonces, un desafío ineludible: reconstruir credibilidad, renovar liderazgos y, sobre todo, volver a conectar con las demandas concretas de la sociedad. No alcanza con la crítica ni con la evocación del pasado; se requiere presencia territorial, propuestas claras y capacidad de gestión.

Porque en un contexto de incertidumbre económica y desgaste político, la ciudadanía ya no espera relatos ni diagnósticos reiterados. Espera respuestas. Y quien logre interpretarlas con mayor claridad, coherencia y acción, será quien finalmente se quede con la oportunidad de gobernar. (en X: @caa174)

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