Editorial: guarismos




Finalmente se votó en segunda vuelta, con algunas modificaciones, el código electoral. El mismo permite sufragar entre marzo y octubre.

El adelantamiento en un mes es para acelerar los tiempos y además no permitir que la mayoría de los partidos de la oposición terminen de armarse, cabe apuntar, que todos tienen problemas para construir cada espacio.

Es por eso que Weretilneck les solicitó que, a más tardar, el 20 de diciembre, cada circuito y cada municipio tenga en concreto quienes irán en las nóminas.

El nuevo código electoral no es suficientemente claro respecto a las adhesiones, expresa “Las agrupaciones políticas podrán efectuar acuerdos de adhesión de boletas en todos aquellos tramos donde no tengan candidatos propios oficializados. Las mismas podrán efectuar acuerdos de adhesión con más de una agrupación.” Es todo lo que señala el artículo 154 bis.

Por ejemplo, en San Antonio Oeste, el tramo de boleta del oficialismo irá completa con JSRN, con sus propios postulantes titulares y suplentes.

En el caso de la UCR orgánica, como dijo el legislador Facundo López en la sesión del jueves “quieren venirse con nosotros”, quiere decir que el radicalismo sanantoniense podrá llevar de candidato al senador de JSRN encabezando “la sábana completa” porque no tienen oficializado el candidato a gobernador, pero sí el de intendente, que sería Pablo Fernández.

En este aspecto, a quien le quitan votos, es a JSRN y no al FdT, ni a Cambia RN, a este último especialmente.

Si “Nos Une RN” o sea “el doñatismo”, podría hacer exactamente igual y a quien le quita votos es también al oficialismo, no al peronismo de base.

Más allá del dilema, regresando a la situación de los partidos políticos, en el ejido sanantoniense, todos, el oficialismo y la oposición, también tienen problemas para definir los candidatos.

El escollo son las mediciones pre electorales. En el caso de JSRN, el que mide bien y alejado del resto de los encuestados, es el intendente Adrián Casadei con 44 puntos según la empresa Zurban – Córdoba.

La disyuntiva es para el resto que calibra mucho menos que 20 puntos. Por ejemplo, Nicolás Carassale con 17% está a 27 puntos de distancia del actual mandatario comunal y el que continúa en esa lista, Martín Millán con 8%, se encuentra a 36 puntos, luego el resto menos de 5%. Incluso la sumatoria de todos los posibles postulantes a la intendencia, siquiera alcanzan el 36%.

También en los otros partidos, sus candidatos miden menos de 20 puntos. Varios incluso, son desconocidos para el votante.

Es alarmante el grado de pesimismo de los encuestados respecto al montón de políticos y ver en los números como se aferran al liderazgo. Eso es innegable.

Le sucede igualmente a Weretilneck como a Tortoriello, ambos líderes de su espacio tienen la consideración de la gente, no sucede lo mismo con el justicialismo ante la falta de dirigentes fuertes.

Últimamente los encuestadores, ante todo, advierten sobre una consolidación del desapego y desinterés en la política y eso también se nota en el ejido sanantoniense. Solo con revisar las cifras se dan cuenta.

Otro dato de estas encuestas es la incapacidad de representación del oficialismo y de la oposición en los tres centros urbanos. El abanico de los nombres no genera apego y eso va a ser un problema para las alianzas electorales en las urnas.

Cabe recordar que JSRN en estos lados, en el 2019, ganó con un importante corte de boletas. Esto siempre lo deben tener presentes los futuros candidatos.

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