El panorama durante el verano en Las Grutas, particularmente en la Tercera Bajada, no ha sido sustancialmente mejorado en su contexto por los prestadores del lugar, sino que continúa siendo muy similar al de años anteriores. Lo mismo ocurre con el sector público.
La situación de cuello de botella en varios horarios se produce actualmente por la imposibilidad que hubo en su momento de concretar el desarrollo de un Polo Náutico Recreativo en la Bajada 7, que tenía como objetivo trasladar lanchas, bananas, camionetas, vendedores y alquileres de elementos de temporada, entre otras actividades que hoy se concentran en un solo sector y que crecen año tras año.
Lamentablemente, la iniciativa no prosperó debido a una serie de impedimentos en el sector del “Cañadón de la Paloma”, lugar que incluso iba a contar con acceso directo desde la ruta para facilitar el descenso de embarcaciones sin inconvenientes.
De esta manera, se habría evitado la interacción permanente entre personas y embarcaciones que actualmente se registra en la Tercera Bajada, ubicada en pleno centro urbano comercial.
La construcción de una rampa y un canal para permitir el descenso de lanchas a la playa, la creación de espacios para el guardado de embarcaciones, la instalación de un taller de reparaciones y la ubicación de locales gastronómicos eran algunas de las acciones previstas dentro del proyecto de relocalización.
Cabe recordar que la propuesta surgía de un estudio realizado a requerimiento del Gobierno Provincial, con el objetivo de establecer lineamientos para un adecuado ordenamiento y potenciación de las actividades náuticas recreativas que se desarrollan en Las Grutas, una actividad comercial y económica de relevancia, tal como ocurre en otros destinos turísticos.
La intención siempre fue promover el desarrollo turístico. Sin embargo, distintos sectores se opusieron a su concreción e impidieron, en su momento, el avance de esta iniciativa.
Con el paso del tiempo, en lugar de mejorar o aprovechar los recursos marítimos e hídricos para favorecer actividades recreativas, turísticas, deportivas y de desarrollo social —con el consecuente potencial de generación de empleo—, se obstaculizan estas posibilidades en nombre de necesidades que resultan incongruentes.
Observar la situación actual no deja de sorprender, sobre todo porque aún no se han registrado episodios de mayor gravedad. Además, este sector es utilizado como vía de acceso para ambulancias y vehículos de servicios públicos, constituyendo una de las pocas salidas de emergencia de Las Grutas, que actualmente carece de bajadas inclusivas y de infraestructura adecuada para emergencias.
Cuando se analizan alternativas para mejorar la planificación urbana y turística, la reconfiguración de la costanera grutense aparece como una de las prioridades. Resulta fundamental que quienes aspiren a ocupar cargos políticos proyecten este tipo de obras con una mirada estratégica y de largo plazo. (en X: @caa174)


