domingo, enero 11, 2026
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Editorial: las deudas de la temporada

Cada temporada deja al descubierto una serie de falencias, no solo desde el Estado sino también desde el ámbito privado. En este caso, el municipio —a través de la delegación grutense o portuaria— tiene la responsabilidad indelegable de velar por el funcionamiento de los servicios.

Desde la oposición surgieron críticas hacia el sistema de control, principalmente en lo referido a la pirotecnia y a lo que ocurre a diario en las playas. En cuanto a la pirotecnia, en todo el territorio provincial se repitió lo sucedido entre Navidad y Año Nuevo en Las Grutas: venta clandestina a través de redes sociales, grupos de Telegram y WhatsApp, donde se ofrecían cohetes de todo tipo y color. ¿Cómo ingresaron? evidentemente, allí fallan los filtros en los accesos a la provincia.

En el caso de la playa, resulta inaudito que se hayan aprobado cerca de 200 vendedores ambulantes. Es un número excesivo. No solo eso: el cupo se siguió ampliando una vez iniciada la temporada, al igual que ocurrió con otras solicitudes. Si uno de los argumentos es atender las necesidades de personas sin trabajo, ese planteo es atendible, pero no explica ni justifica todo.

La oposición puso el foco en un punto que se discute desde hace tiempo: los vendedores no habilitados, con mercadería también no habilitada, que bajan a las playas en distintos horarios y que, además, en muchos casos están organizados. La presencia de vendedores no autorizados también se observa en la peatonal y en distintos sectores de la villa turística, donde se comercializa desde cuchillos hasta medias.

El gobierno municipal salió a responder, enfatizando que se hace mucho más de lo que se reconoce. Señaló que los controles son diarios y manifestó cierto malestar por lo que considera una falta de reconocimiento al trabajo que se viene realizando. Es cierto que la municipalidad contrató personal temporario, pero claramente no alcanza. El municipio es demasiado grande y menos de la mitad de los empleados están asignados a Servicios Públicos y tareas de control.

También falló la logística. La municipalidad debió contratar camiones de una empresa de Puerto Madryn para reemplazar o ampliar la flota de recolección de residuos. El servicio logró regularizarse luego de varios días en los que se contaba con un solo camión operativo.

Llama la atención que, según los testimonios de turistas recogidos por los medios radiales —al menos aquellos que quien suscribe escucha habitualmente—, incluso entre los propios visitantes, no se registran grandes quejas: se habla casi exclusivamente de precios y de seguridad.

Esto último es un problema recurrente cada temporada. Si bien se logró desarticular una banda de delincuentes provenientes de Córdoba, que utilizaban inhibidores para robar camionetas Toyota, la ley actualmente solo permite expulsarlos de la localidad. Mientras tanto, el ratero común, muchas veces amparado por delincuentes locales que les dan base, continúa operando. Basta observar dónde se alojan varios de los detenidos.

Este año comenzó a notarse con mayor fuerza la llegada de otros “temporarios” que vienen a “hacer el verano”: trapitos, lavacoches, cuidacoches, vendedores, pungas, estafadores,  acosadores, etc. Al estilo de la película 9 Reinas, desde una esquina de la plaza Luis Piedrabuena, o en el sector de la primera bajada, se puede identificar a cada personaje. Antes no arribaban a este lugar; hoy son una constante.

Quien aspire a conducir la Municipalidad de San Antonio Oeste de cara al verano 2028 deberá comenzar prácticamente desde cero si pretende cuidar el destino turístico a largo plazo, más allá de las inversiones hidrocarburíferas que llegarán a la región. Lo que hoy se tiene no alcanza.

También es necesario hacer respetar la playa, que no puede transformarse en un boliche nocturno donde un escenario condiciona el resto del día y donde algunos permisionarios de paradores usufructúan la arena para su beneficio inmediato. A esto se suma todo lo que ocurre alrededor de ese andamiaje nocturno: consumo de alcohol y estupefacientes.

Justamente esta semana, el director del Hospital de Las Grutas comentó a este medio el aumento de intoxicaciones por consumo que se están atendiendo. Detalló que a diario ingresan jóvenes y personas de mediana edad a la guardia del nosocomio por esta problemática.

En algún momento debe producirse una bisagra. La calidad de un destino turístico no se pierde de un día para otro, pero sí se erosiona con el tiempo. (en X: @caa174)

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