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El GNL offshore podría convertir a Río Negro en un nodo energético global

La provincia de Río Negro podría convertirse en el primer polo offshore de Gas Natural Licuado (GNL) de Sudamérica, en el marco de un cambio de paradigma en la industria energética que comienza a trasladar el desarrollo desde tierra hacia el mar. Así lo plantea un informe reciente que destaca el avance de proyectos flotantes y las condiciones estratégicas de la costa atlántica rionegrina.


El eje del desarrollo del GNL argentino ya no se centra exclusivamente en la construcción de grandes plantas terrestres, sino en la implementación de unidades flotantes de licuefacción (FLNG), una tecnología que permite acelerar los tiempos de ejecución, reducir costos y operar con mayor flexibilidad en un mercado global cada vez más competitivo.

En este contexto, la zona del Fuerte Argentino o Punta Colorada, sobre el Golfo San Matías, aparecen como puntos estratégicos. Sus condiciones naturales —como aguas profundas, baja congestión marítima y disponibilidad de espacio— permiten la operación de grandes buques sin necesidad de dragado intensivo, uno de los principales costos en los modelos tradicionales.

A esto se suma su cercanía con Vaca Muerta, lo que facilita la integración entre la producción de gas, su transporte y posterior licuefacción para exportación. Este esquema integral posiciona a Río Negro como un nodo emergente dentro del mapa energético regional.

Actualmente, al menos dos iniciativas relevantes impulsan este modelo. Por un lado, el proyecto de Southern Energy, que ya cuenta con decisión final de inversión, prevé iniciar exportaciones hacia fines de 2027 mediante unidades flotantes frente a la costa rionegrina. Por otro, el proyecto Argentina LNG, liderado por YPF junto a socios internacionales, apunta a un desarrollo de mayor escala con horizonte hacia 2030.

La convergencia de estos emprendimientos en una misma área comienza a delinear un verdadero “cluster offshore” de GNL, con potencial para transformar la región en un centro energético de alcance internacional.

A nivel regional, el desarrollo del GNL en América Latina ha estado históricamente vinculado a plantas en tierra o terminales de regasificación, sin experiencias de licuefacción flotante en operación. Esto abre la posibilidad de que Argentina sea pionera en la implementación de este modelo en Sudamérica.

En el plano global, antecedentes como el proyecto Coral Sul FLNG en Mozambique demuestran la viabilidad del esquema offshore, especialmente en contextos donde la infraestructura terrestre presenta limitaciones.

Tras concretarse estos proyectos, la costa rionegrina no solo ampliaría la capacidad exportadora de energía, sino que también impulsaría el desarrollo logístico, portuario y de servicios asociados, además de generar empleo e inversiones.

En esa línea, el gobernador Alberto Weretilneck ya anticipó el objetivo estratégico de la provincia: convertir a Río Negro en un hub exportador de energía a escala regional.

El desafío, sin embargo, no es menor. El desarrollo offshore exige planificación logística compleja, infraestructura marítima adecuada y condiciones de competitividad sostenidas en el tiempo. Aun así, el contexto de alta demanda global de GNL abre una oportunidad concreta para que Argentina se inserte con mayor protagonismo en el mercado energético internacional.

De este modo, más allá del recurso gasífero, lo que está en juego es la consolidación de un nuevo polo energético en la Patagonia, con epicentro en la costa atlántica de Río Negro.

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