Ubicada a 14 kilómetros al sur del centro urbano, esta playa se consolida como el destino predilecto para quienes buscan desconectar del bullicio, disfrutar de paisajes vírgenes y sumergirse en el pasado «pulpero» de la región.
Cada temporada, un sector del turismo elige alejarse de los paradores ruidosos y las multitudes para encontrar refugio en la calma. En ese mapa de preferencias, El Sótano aparece con fuerza. Se trata de un enclave costero donde el sonido de los parlantes y los pregones de los vendedores ambulantes son reemplazados por el murmullo del mar y el viento.
Un viaje al pasado entre acantilados y cuevas
El nombre de esta playa no es casual. Su fisonomía está marcada por imponentes acantilados que esconden grandes cuevas naturales. Décadas atrás, antes de la llegada del turismo masivo, estas grutas funcionaban como «sótanos» naturales.
Los antiguos recolectores de la zona, conocidos como pulperos, se instalaban allí durante los meses cálidos con sus familias. Utilizaban las cuevas para acopiar los baldes de pulpitos —tesoro de la gastronomía patagónica— aprovechando que la piedra mantiene una temperatura fresca de manera permanente. Aunque hoy los pulperos transitan el lugar rumbo al Fuerte Argentino, el nombre «El Sótano» quedó como un homenaje a esa identidad costera.
Paisaje virgen y naturaleza intacta
En El Sótano, la percepción del tiempo cambia. Es un espacio ideal para:
Fotografía y exploración: Las cuevas y el murallón natural ofrecen postales únicas.
Hallazgos paleontológicos: En las rocas es posible observar ostras fosilizadas, testigos de una época en la que el mar ocupaba áreas hoy emergidas.
Piletas naturales: Cuando la marea baja, se forman pozones entre las piedras, ideales para refrescarse con tranquilidad, incluso cuando las olas se retiran hacia el horizonte.
Recomendaciones para el visitante
Al tratarse de un paraje agreste y alejado, es necesario tomar ciertas precauciones para garantizar una buena experiencia:
El camino es de arena y ripio. Se aconseja ingresar solo con vehículos todoterreno (4×4) para evitar encajarse.
No existen paradores ni comercios. Es fundamental llevar agua, comida, protector solar y bolsas para retirar los residuos.
Se recomienda consultar la tabla de mareas. Al subir el mar, el agua puede llegar hasta el acantilado y dejar a los visitantes sin salida en ciertos sectores.
El Sótano invita a una experiencia de «slow travel» o turismo lento: una jornada sin apuros, rodeada de vegetación árida y cielos inmensos, donde el único protagonista es la naturaleza en su estado más puro.


