Enfermedad de Haglund en deportistas.

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La enfermedad de Haglund (o tendinopatía de inserción) es una lesión que se produce de forma relativamente frecuente entre personas que practican deportes de impacto (carrera, triatlón). El impacto continuado sobre el suelo, en determinadas condiciones, puede provocar el desarrollo de una prominencia ósea (exostosis o espolón, la deformidad de Haglund) que se forma en la parte superior del hueso calcáneo, en la misma zona de inserción del tendón de Aquiles. Es una lesión dolorosa que impide la práctica de la actividad deportiva con normalidad, aunque el descanso, la fisioterapia y, en última instancia, la cirugía, pueden curarla.

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Causas de la enfermedad de Haglund.

Existen una serie de factores que predisponen a sufrir este problema, como son:

  • Uso de calzado inadecuado con contrafuerte rígido que roza en la zona de inserción del tendón de Aquiles.
  • Pies cavos y/o supinados.
  • Acortamiento de los músculos de la cadena muscular posterior de la pierna (isquiotibiales, gemelos y sóleo).

Esto produce una tracción continua sobre la inserción del tendón Aquiles en el calcáneo, desarrollando una prominencia ósea, con el roce continuo del calzado se produce  una inflamación en la bolsa serosa entre el tendón de Aquiles y la piel y una callosidad en la piel.

Síntomas de la enfermedad de Haglund.

Los síntomas de esta lesión son inflamación en la zona posterior del talón y enrojecimiento, además de dolor  al caminar, sobre todo subiendo y bajando escaleras y con la práctica de deporte, principalmente deportes de impacto. Suele ser mayor al comenzar la actividad y luego al “calentarse” la zona se alivia algo. También se puede encontrar una hiperqueratosis o callosidad en esa zona posterior del talón.

Diagnóstico y tratamiento.

El diagnóstico de la enfermedad de Haglund se basa en los síntomas que presenta el paciente y en los resultados de la exploración física (prominencia ósea dura dolorosa en la parte posterosuperior del talón con inflamación, enrojecimiento y callosidad). Con las pruebas complementarias, como las radiografías, se confirma el diagnóstico. El tratamiento tiene varias fases, según la evolución de la enfermedad, empezando con modificación del calzado, plantillas a medida, ortesis o taloneras de silicona, estiramientos de toda la musculatura posterior de la pierna para evitar la tensión en el tendón de Aquiles, hasta el tratamiento quirúrgico en caso de que falle el tratamiento conservador (resección ósea de la exostosis, bursectomía y limpieza del tendón). Las infiltraciones con corticoides hay que evitarlas.

Uso de calzado adecuado y plantillas, estiramientos a nivel de toda la cadena muscular posterior de la pierna y evitar correr en superficies duras pueden ser medidas al alcance del deportista para evitar la aparición de esta lesión.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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