La tragedia del «Namuncurá» a 32 años de un hecho conmocionante para San Antonio Oeste

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HISTORIAS SANANTONIENSES. El barco pesquero “Namuncurá”, basado en nuestro puerto, de 27 metros de eslora, con un motor diesel pesado de 620 H.P. y 10 tripulantes sería protagonista de una lamentable tragedia.


Autorizado por un lapso de cinco días el “Namuncurá” había zarpado hacia la zona de pesca un 25 de Octubre de 1989.

Al no haber regresado en el plazo estipulado y sin haberse efectuado las comunicaciones de rigor, el pesquero fue declarado en emergencia disponiéndose su búsqueda inmediata.

Según se narra en el boletín “Rescatando ayeres” de la Comisión Municipal de Asuntos Históricos de San Antonio Oeste, “El patrón del buque pesquero San Cayetano: Atilio Pedro Baluczynski, habría manifestado que escucho la puesta en emergencia del Namuncurá informando a Subprefectura que recepcionaba por una frecuencia señales de emergencia que procedían del sector Norte, poniendo rumbo de su buque hacia ese lugar, encontrándose infaustamente el día 30 de Octubre con el Namuncurá siniestrado y al garete”.

Posteriormente de las declaraciones de algunos de los sobrevivientes se supo que siendo las 18 horas del día 25 de Octubre, el motorista Antonio Radovcic, salió de la sala de máquinas con la ropa envuelta en llamas y detrás de él una intensa bola de fuego que ingresó a la cocina, comedor y puente de mando, quedando todos los alojamientos interiores envueltos en el fuego. Los tripulantes sorprendidos no pudieron atinar a combatirlo por la vertiginosa velocidad con que se produjo y las dimensiones del incendio. Reunidos en popa comprobaron las ausencias de los marineros Esmir Hipólito Benítez y Alberto Abeldaño quienes habrían sido atrapados por el fuego, mientras que con excepción del patrón José Antonio Ricci y los hermanos Rubén y Zoilo Benítez que se encontraban en el puente de mando en el momento del hecho, pudiendo salir del mismo por una de las bandas del buque, el resto de la tripulación resultó con lesiones de diversa consideraciones, especialmente el maquinista Radovcic y el marinero Ángel Estrada, quienes dejaron de existir en días posteriores a bordo mismo del barco siniestrado”.

Al respecto Héctor Izco narra que “mucha gente del pueblo, desde horas antes, nos habíamos agolpado en ese sector. Fue angustioso el arrobo a remolque del “Namuncurá” que ya se sabía, transportaba cuatro cadáveres de sus tripulantes. Comentarios y conjeturas y el dolor de los familiares de todos los involucrados y la solidaridad también de quienes se asociaban a ese dolor”.

“El buque mostraba desde lejos sus heridas. Marcas del producto del incendio con sus partes ennegrecidas que habían perdido los colores de las pinturas y vidrios rotos, explotados en el puente”.

«Aquella tragedia»

A fines de octubre de 1989 el buque pesquero “Namuncurá” se incendió en aguas del golfo San Matías. Hipólito Benítez, “Cirilito” Avendaño, Raúl Radovcic y Angel Estrada murieron por las llamas. Su capitán Antonio Ricci, los hermanos de Hipólito, Zoilo y Rubén Benítez, Carlitos León, Luis Giuliani y “Piporé” Maciel se salvaron de milagro, algunos con terribles heridas. Fueron encontrados cuatro días después al garete.

La tragedia enlutó a San Antonio y Daniel Carbayo la recuerda «El “Namuncurá” era un barco que estaba en una situación que permitía suponer un accidente. Yo había andado mucho tiempo en ese barco. Había sido llevado a reparación, pero no le hicieron lo que había que hacerle. Cuando lo fui a ver, la calderina no había sido reparada. Entonces decidí que no iba a subir porque le tenía desconfianza. Subió el patrón que estaba cuando ocurrió el accidente, Antonio Ricci. El era consciente de lo que tenía el barco, pero la empresa le había dicho que estaba todo bien».

«Yo me había ido a pescar afuera de Rawson con “El Juncal” y cuando llego me dicen que el “Namuncurá” no había regresado. Con Ricci habíamos tenido una conversación en la que acordamos encontrarnos en zona de pesca y no lo crucé. Estuve preguntando entre los compañeros y nadie lo había visto, entonces pensé que algo le podía haber pasado, aunque no suponía nada tan grave. Hice un petitorio a Prefectura y no le dieron ni cinco de importancia, entonces fui a hablar directamente con la dueña de la empresa, Rita Traballoni. Con Prefectura decidimos hacerle combustible al guardacostas por cuenta de la empresa para que saliera a la búsqueda. El que encontró el barco fue el “San Cayetano”, cuyo patrón era Pedro Baluczinsky y él es el que pasó las novedades de que había cuatro fallecidos a bordo. Yo iba en el guardacostas con otro marinero, “el polaco” Moraga.

–Lo único que hicimos nosotros fue pasar al barco de Prefectura a Giuliani, a Carlitos León y a “Piporé” Maciel.

Fuentes reseñadas por Jorge Castañeda

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