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La travesía de «Haydée», un Ford T de 1924, visitó San Antonio Oeste

En el marco de su travesía por la Patagonia, Julio Dupont llegó a San Antonio Oeste a bordo de “Haydée”, un histórico Ford T modelo 1924, con el que recorre miles de kilómetros llevando consigo una historia de memoria, aventura y homenaje a sus raíces familiares.


Durante su paso por la ciudad, participó de un encuentro frente al palacio municipal en el marco de la noche cultural de tango el miércoles. Cabe mencionar que este particular viaje despierta curiosidad y admiración en cada lugar que visita, como sucedió también en la localidad sanantoniense.

El vehículo, conservado con dedicación, se transforma en cada parada en un verdadero punto de encuentro: vecinos, curiosos y amantes de los autos antiguos se acercan para conocer la historia de este automóvil centenario que parece salido de otra época.

Pero detrás del nombre “Haydée” hay una historia profundamente personal. El Ford T lleva ese nombre en homenaje a la abuela de Julio Dupont, una mujer que marcó su infancia con relatos de juventud y de viajes por los caminos de la Argentina.

Según cuenta el propio viajero, Haydée solía recorrer largas distancias en un Ford T para encontrarse con su novio, en tiempos en que los caminos eran de tierra y cada viaje representaba una verdadera aventura. Aquellas travesías, cargadas de ilusión y valentía, quedaron grabadas en las historias familiares que Dupont escuchó desde niño.

Con el paso de los años, esos relatos despertaron en él una profunda fascinación por los automóviles clásicos y por el espíritu aventurero de los primeros viajeros del país. Así nació la idea de restaurar un Ford T y emprender un viaje que fuera, al mismo tiempo, una aventura personal y un homenaje a aquella mujer cuya historia quedó ligada para siempre a estos vehículos.

De esa manera surgió “Haydée: Travesía al Fin del Mundo”, un recorrido que ya suma más de 7.300 kilómetros, atravesando distintas localidades del país y generando encuentros con vecinos que se acercan para escuchar la historia detrás del automóvil.

Para Dupont, el viaje no se mide en velocidad ni en récords: «No busco llegar rápido. Busco que el camino cuente secretos a cambio de un encuentro o una sonrisa», suele decir durante sus paradas.

Tras el encuentro en el Palacio Municipal, el viajero continuó su recorrido por la región, sumando kilómetros a una travesía que combina historia, memoria y aventura. Porque en cada tramo recorrido, “Haydée” no solo avanza hacia el sur del continente: también mantiene vivo el recuerdo de aquella abuela que, décadas atrás, viajaba por amor en un Ford T y que hoy sigue presente en cada kilómetro de esta aventura.

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