Por Marcela Rossio, legisladora provincial. Cuando hablamos de inversiones en nuestra provincia, no nos referimos solo a cifras o proyectos aislados. Hablamos de decisión política, de planificación estratégica y, sobre todo, de pensar en cada rionegrina y rionegrino que espera oportunidades concretas para vivir, trabajar y crecer en su lugar de origen.
La reciente presentación de nuevos proyectos de inversión en Río Negro no hace más que ratificar el rumbo que como provincia venimos construyendo desde hace más de dos años. Un rumbo que tiene al trabajo, la educación y el desarrollo local como pilares fundamentales. No se trata de promesas, sino de hechos que comienzan a transformar realidades.
Es alentador observar cómo estas iniciativas ponen el foco en el empleo rionegrino y en la formación educativa y laboral de nuestra gente. Porque el verdadero desarrollo no es tal si no llega a cada hogar, si no prepara a nuestras juventudes para los desafíos del futuro y si no fortalece a cada municipio en su diversidad productiva y cultural.
Quiero destacar especialmente el mensaje de unidad patagónica que emerge con fuerza en este proceso. El trabajo conjunto con la provincia de Neuquén, dejando de lado mezquindades y rivalidades estériles, es una señal clara de que entendemos que la fortaleza de la Patagonia reside en su capacidad de articular intereses comunes frente a las lógicas centralistas que históricamente nos han postergado.
Detrás de cada inversión, hay gestión. Y detrás de esa gestión, hay conducción política. El gobernador Alberto Weretilneck ha demostrado una vez más que la defensa irrenunciable de los intereses de Río Negro no es una consigna de campaña, sino una práctica cotidiana. Ha generado las condiciones, ha negociado con firmeza y ha logrado que miradas externas se posen en nuestra provincia no con actitud extractivista, sino con vocación de radicación y desarrollo genuino.
Pero esto recién comienza. El impacto de estos proyectos alcanzará a cada localidad, a cada comunidad. No se trata de obras que quedan en el centro o que benefician solo a unos pocos. Hablamos de una Río Negro en marcha, donde el crecimiento se distribuye, las oportunidades se multiplican y el trabajo digno se convierte en el eje vertebrador de nuestra sociedad.
Como legisladora, celebro este rumbo y reafirmo mi compromiso de acompañar con responsabilidad y visión de futuro todas aquellas iniciativas que sigan construyendo la provincia que merecemos. Una provincia con justicia social, desarrollo equilibrado y esperanza colectiva.
Río Negro avanza. Y lo hace con trabajo, con inversiones y con la certeza de que el mejor futuro es el que construimos juntos.


