Una serie de varamientos de delfines registrados en los últimos días en playas de Las Grutas y Puerto del Este encendió la alarma de las autoridades provinciales y motivó un importante operativo de rescate, control sanitario e investigación científica. En total, ya son seis los ejemplares hallados, algunos con vida y otros lamentablemente sin posibilidades de supervivencia.
Sebastián Ortega, integrante del área de Guardas Ambientales de la provincia de Río Negro, explicó que la región de la Bahía de San Antonio cuenta desde hace años con un área de rescate de fauna silvestre “bastante intensiva”, lo que permite que los procedimientos estén “aceitados y protocolizados” tanto para animales terrestres como costeros y marinos.
Según detalló Ortega, el primer episodio ocurrió días atrás cuando turistas que se encontraban frente a la zona de Las Conchillas dieron aviso por la presencia de un delfín encallado. En ese caso, el animal nadaba con dificultad y había quedado varado producto del cansancio extremo. “Generalmente, cuando un animal queda encallado es porque está muy fatigado. Hay que darle tiempo y asistencia para que pueda regresar por sus propios medios”, explicó.
Gracias al accionar responsable de los visitantes, el delfín pudo ser devuelto al mar. Sin embargo, poco después volvió a encallar frente a la playa de Pescadores, donde intervino el equipo de rescate provincial. Tras varios minutos de trabajo, masajes y maniobras de reanimación, lograron reintroducirlo nuevamente al agua.
Delfines pelágicos y un fenómeno poco habitual en la costa
El día siguiente se registró un nuevo llamado por la aparición de varios delfines, pertenecientes a la especie delfín común del Atlántico, una especie pelágica, es decir, que vive mar adentro y no suele frecuentar zonas costeras. En este caso, algunos animales lograron salir con vida, pero se confirmó la muerte de tres ejemplares.
La situación se repitió al día siguiente por la mañana, con la aparición de otro delfín en la zona de playa de Acantilados, y durante la tarde se sumaron dos casos más, elevando el número total a seis animales. Uno de ellos aún permanecía en el sector a la espera de ser retirado al cierre del operativo.
Ante este escenario, se dio intervención a CIMAS, organismo que retiró uno de los ejemplares para su traslado a laboratorio, donde se le practicará una necropsia con el objetivo de determinar las causas de la muerte. “Es un aporte importante para la ciencia y para entender qué está pasando”, señaló Ortega.
Riesgo sanitario y trabajo interinstitucional
Desde el área de Guardas Ambientales remarcaron que la presencia de animales silvestres muertos en la costa, especialmente de grandes dimensiones como los delfines, representa un riesgo sanitario. “Entendemos que para la gente es algo llamativo, un espectáculo que no se ve todos los días, pero tocar el animal o sacarse fotos implica un riesgo de propagación de enfermedades”, advirtió Ortega.
Por este motivo, se montaron perímetros de seguridad con la colaboración del municipio de San Antonio Oeste, los guardavidas, el cuerpo de guardas ambientales y la Policía de Río Negro. El objetivo fue proteger la salud de vecinos y turistas y permitir el retiro seguro de los animales.
Posibles causas y antecedentes
Si bien aún no se determinaron las causas del fenómeno, Ortega explicó que podría tratarse de factores como fuertes tormentas, desorientación geográfica o condiciones naturales que afectan a estas especies. “Sabemos que no es algo habitual, pero tampoco es completamente extraño. Todos los años, en esta época, incluso en marzo, se registran varamientos de esta especie”, indicó.
Como antecedente, recordó un varamiento masivo de casi 400 delfines de esta misma especie ocurrido años atrás en cercanías de Punta Perdices, así como otro episodio en playas de Puerto del Este, donde el resultado fue negativo debido a que el varamiento ocurrió durante la noche y los animales no pudieron ser rescatados a tiempo.
Un llamado al respeto por la fauna y el ecosistema
Finalmente, Ortega destacó la importancia de recordar que la Bahía de San Antonio es un Área Natural Protegida desde 1995, creada para preservar la enorme biodiversidad de sus ecosistemas costeros, marinos y terrestres. En la zona descansan aves residentes y migratorias que recorren miles de kilómetros, desde el Ártico hasta Tierra del Fuego, y también habitan especies emblemáticas como delfines, lobos marinos y pingüinos.
“Las playas son el ecosistema de estos animales. Son lugares de descanso, de alimentación y, en algunos casos, el tramo final de su ciclo de vida”, explicó. En ese sentido, recomendó no intervenir cuando los animales no presentan lesiones visibles y simplemente están descansando, y alertó sobre el hostigamiento humano, una de las principales causas de estrés y complicaciones en la fauna silvestre.
Ante cualquier situación irregular, las autoridades recomiendan comunicarse de inmediato con los números de emergencia: 101 (Policía), 911, o Prefectura Naval Argentina (106), quienes darán aviso a los equipos especializados para una intervención adecuada.


