En plena temporada de verano, el movimiento turístico en el Puerto del Este presenta un escenario particular: presencia constante de visitantes, aunque con niveles de consumo más moderados. Así lo expresó Agustín Sánchez, referente del parador Rupestre Patagonia, quien analizó el desarrollo de la temporada y los desafíos que enfrenta el sector turístico local.
“Uno tiene que evaluar si las temporadas son buenas y eso depende de cómo se mida. Si se analiza por cantidad de gente, es una muy buena temporada. Ahora, si eso repercute en el negocio, hay que esperar unos días”, explicó Sánchez. En ese sentido, señaló una diferencia que, según remarcó, viene planteando desde hace años: “No es lo mismo llenar un destino con gente que llenarlo con gente que consuma. Son dos cosas totalmente diferentes”.
El prestador indicó que actualmente se observa un público más cuidadoso con sus gastos. “Podés tener mucha gente, pero con bajo consumo. La gente se cuida mucho para no sobrepasarse de los límites que tiene, y ese me parece que es el caso en esta temporada”, sostuvo. Además, recordó que dentro del esquema turístico hay servicios considerados de primera necesidad —como alojamiento y gastronomía— y otros que quedan para un segundo plano, como las excursiones y experiencias recreativas.
En ese contexto, Sánchez detalló que una de las principales propuestas de Rupestre Patagonia, el avistaje de lobos marinos con descenso en isla y snorkeling, tiene una duración de dos horas de navegación y un valor de 80 mil pesos por persona. “Tengo claro que para una familia de cuatro o cinco personas es un número importante. Eso lo tenemos clarísimo”, afirmó. Por ese motivo, adelantó que el equipo se encuentra evaluando la posibilidad de lanzar una experiencia más accesible, con menor tiempo de navegación pero sin resignar la calidad del servicio. “La idea es ofrecer un producto un poco más masivo. Lo tengo medio organizado, medio armado, todavía no lo sacamos, voy a esperar unos días”, explicó.
Respecto al origen de los visitantes, Sánchez fue sincero al describir el inicio de la temporada. “Hasta hoy tuvimos muy poca gente, la verdad, muy poco movimiento. Pero está surtido: no solamente gente del Valle o de la comarca, sino también visitantes de Córdoba, Mendoza y Buenos Aires”, señaló.
En cuanto a la operatoria diaria, el prestador informó que Rupestre Patagonia está ubicada en el Mirador Norte del puerto de San Antonio Este, a orillas de la bahía San Antonio. Las salidas se organizan en función de la dinámica de las mareas, un factor clave en la experiencia. “Hacemos salidas diarias, principalmente con el pico de la marea baja. Ese horario se va corriendo todos los días una hora”, explicó. La elección no es casual: la bahía tiene una amplitud de marea de hasta nueve metros, lo que modifica completamente el paisaje y las condiciones del lugar. “No es lo mismo disfrutar del lugar con marea subiendo que con marea bajando. Tarda seis horas en subir y seis horas en bajar”, detalló.
Sánchez también destacó que, cuando la marea comienza a subir, ingresan peces y delfines a la bahía para alimentarse, lo que incrementa notablemente las posibilidades de avistaje. “Tenemos una probabilidad muy alta, del 80 al 90%, de cruzarnos con delfines, además de los lobos marinos. No podemos asegurar el 100%, pero después de muchos años entendimos su dinámica”, explicó, aclarando que actualmente no se registran avistajes de ballenas.
Finalmente, el prestador subrayó que el objetivo principal de cada salida es que los visitantes disfruten, aprendan y se lleven un buen recuerdo del lugar. “Intentamos que la gente disfrute, que se relaje, que se lleve algo lindo del Puerto del Este. Más allá del avistaje, hacemos descensos en playas de arena suave, con agua transparente. En días de calor, esas playas son realmente impresionantes”, concluyó, resaltando que la combinación de naturaleza, marea y clima hace que la experiencia sea, en la mayoría de las jornadas, “muy agradable”.


