En la costanera de San Antonio Oeste, la propuesta de artesanías y gastronomía se consolida como uno de los principales atractivos turísticos del verano. Entre los puestos más visitados, “El Tiburón” se destaca por su tradición, sus mariscos y una oferta innovadora que ya es marca registrada.
La costanera de Los Tamariscos vive una temporada intensa, con un movimiento turístico sostenido que fortalece a los puestos de artesanías y gastronomía ubicados frente a la marea. Vecinos y visitantes eligen este paseo no solo por su entorno natural, sino también por la diversidad de propuestas culinarias que reflejan la identidad costera de San Antonio Oeste.
En ese contexto, el puesto gastronómico “El Tiburón” se consolida como uno de los espacios más emblemáticos del lugar. Con más de dos décadas de trayectoria, el emprendimiento es reconocido por sus especialidades en mariscos y, especialmente, por sus tradicionales empanadas de tiburón, una propuesta que despierta curiosidad y fideliza al público año tras año.
Milena, una de las referentes del puesto, destacó que la clave del éxito está en combinar calidad con precios accesibles. “Tenemos, por ejemplo, una tabla de mariscos para dos personas a 30.000 pesos, que incluye rabas, langostinos, bastoncitos y empanadas. Las porciones están pensadas para que coman dos personas y se vayan satisfechas”, explicó. Para grupos más numerosos, las opciones se amplían: “Para tres personas la tabla cuesta 40.000 y así va aumentando a medida que se suman personas”.
Además, detalló otros valores que forman parte de la carta: “La docena de empanadas está a 15.000 pesos, y además exquisiteces de merluza, gallo y salmón con roquefort, que es una de las más pedidas. Las rabas varían entre 22.000 y 28.000 pesos según el tamaño, y también ofrecemos langostinos”.
En cuanto al balance de la temporada, Milena aseguró que el inicio del año fue más que positivo. “Viene muy bien, por suerte tuvimos un comienzo de año súper exitoso. Fuimos el único puesto que estuvo abierto el 31 y el 1° durante todo el día”, señaló. La alta demanda incluso obligó a reorganizar la venta: “Vendimos tanto que tuvimos que parar de vender empanadas por docena y destinar la producción solo a las tablas, porque no dábamos abasto”.
Con el correr de los días, la actividad se fue acomodando a una dinámica marcada por el turismo de fin de semana. “Se nota que esta temporada es fuerte de jueves a domingo, esos días hay muchísima gente. Los lunes, martes y miércoles baja un poco, pero igual los puestos trabajan muy bien. Para el turista que viene de afuera somos una parada obligada, muchos ya conocen cómo se come acá”, destacó.
Si bien el fuerte del lugar son los mariscos, “El Tiburón” amplió su carta para llegar a todo tipo de público. “Incorporamos opciones que no son pescado, como milanesas, hamburguesas y pizzas, y también salen muy bien”, comentó Milena. Sin embargo, uno de los platos estrella sigue siendo la paella del Willy Ferreira, que se prepara los miércoles, sábados y domingos. “Cada vez que se hace se venden todas las porciones, es un plato que gusta mucho”, aseguró.
Finalmente, desde el puesto invitan a quienes veranean en Las Grutas a realizar una escapada a San Antonio Oeste. “Pueden recorrer nuestro pueblo, que es muy bello y tiene playas hermosas. Para llegar, entran por la calle principal hasta la plaza, doblan a la izquierda (calle Brown) y al llegar a la marea van a encontrar el restaurante de El Barco y, al lado, nuestros puestos”, explicó Milena.
“El Tiburón” permanece abierto todos los días, de corrido desde las 10 de la mañana hasta las 2 de la madrugada, sin cerrar al mediodía ni por la noche. “No cerramos nunca, estamos todo el día, todos los días”, concluyó, reflejando el espíritu de trabajo que acompaña una temporada que promete seguir creciendo en la costanera sanantoniense.


