La playa de Punta Perdices, uno de los destinos más visitados del ejido de San Antonio Oeste, atraviesa una temporada de verano marcada por un cambio profundo en su modalidad de acceso, estacionamiento y organización general.
El nuevo esquema, que restringe el ingreso vehicular directo a la zona costera y prioriza el acceso peatonal, ya comienza a mostrar resultados positivos tanto en términos de seguridad como de experiencia para los visitantes.
Según explicaron desde el área de estacionamiento, anteriormente los vehículos podían ingresar hasta sectores muy cercanos a la playa más conocida del lugar, lo que generaba desorden, congestión y situaciones de riesgo. Hoy, el ingreso es exclusivamente a pie desde las zonas habilitadas para estacionar, lo que permitió recuperar la armonía del entorno natural y garantizar la circulación de vehículos de emergencia.
Actualmente existen dos opciones de estacionamiento: una gratuita, ubicada a aproximadamente 120 metros del acceso a la playa, y otra medida y paga, situada a unos 80 metros. Esta última ofrece servicios complementarios como baños, seguridad para los vehículos y sectores con sombra. Las tarifas establecidas son de 6.000 pesos por día sin sombra y 8.000 pesos con sombra, permitiendo a los visitantes permanecer durante toda la jornada con el auto protegido y acceso a sanitarios.
“El ordenamiento era necesario. Punta Perdices es una playa pequeña y llegaba a haber vehículos estacionados uno encima del otro. Incluso hubo ocasiones en las que ambulancias o móviles de emergencia no podían ingresar”, explicaron desde la organización. En ese sentido, destacaron que el nuevo sistema ya está dando frutos y que tanto turistas como residentes valoran la mejora en la organización del lugar.
Durante los últimos días, el movimiento fue intenso, incluso antes del inicio pleno de enero. En jornadas recientes se registró el ingreso de entre 300 y 500 vehículos por día, lo que equivale a un flujo aproximado de más de mil personas diarias. “Para diciembre, cuando históricamente había poca gente, fue un número muy importante. Esto demuestra que la playa ya está instalada como un punto fuerte del turismo regional”, señalaron.
La mayoría de los visitantes se alojan en Las Grutas y se trasladan durante el día hacia Punta Perdices, especialmente a partir de las 11 de la mañana, cuando comienza a notarse el mayor ingreso de público. “Entre las once y el mediodía la playa empieza a llenarse”, comentaron.
En cuanto a los tipos de vehículos, desde el estacionamiento aclararon que pueden ingresar autos, colectivos, camiones de tráfico y vehículos con casillas rodantes, todos bajo las mismas tarifas, sin distinción por tamaño. El horario de funcionamiento del predio es de 8 de la mañana a 21 horas, y las principales normas de convivencia incluyen la prohibición de acampar y de hacer fuego, con el objetivo de preservar el entorno natural y garantizar la seguridad.
Además, el predio cuenta con una oficina de informes ubicada antes de la bifurcación de caminos, donde el personal orienta a los visitantes sobre las opciones de estacionamiento, las normas del lugar y los servicios disponibles. También se entregan bolsas para residuos y hay tachos de basura distribuidos en distintos puntos, reforzando el cuidado ambiental.
Un parador que crece y se consolida
El Parador Punta Perdices transita su quinta temporada consecutiva y se ha convertido en un verdadero clásico para quienes visitan la playa. La infraestructura fue creciendo año a año, incorporando nuevos servicios y ampliando su oferta gastronómica. Actualmente ofrece bebidas frías, agua caliente para el mate, comidas saladas, sombra, mesas, sillas y una amplia galería para resguardarse del sol.
Entre los productos más demandados se destacan los churros, elaborados en el lugar y servidos calientes. La docena tiene un valor de 16.000 pesos y, según relatan los responsables, “apenas suena el campanazo, la gente ya sabe que los churros están listos”. Incluso realizan entrega directa en la playa, sombrilla por sombrilla. Como novedad de esta temporada, se incorporaron churros rellenos de chocolate y dulce de leche.
La propuesta gastronómica incluye rabas, langostinos, hamburguesas, milanesas de pescado y de carne, papas fritas, tablas de mariscos y un menú variado y accesible, pensado para quienes desean pasar todo el día en el lugar. “Tratamos de sumar lo que la gente necesita. Vamos creciendo en base a la demanda”, explicaron desde el parador.
El desafío logístico no es menor: el traslado de agua, gas y mercadería requiere viajes constantes hasta San Antonio Oeste. Aun así, el equipo —integrado por trabajadores locales— destaca el esfuerzo colectivo para mantener un servicio de calidad en un entorno natural que requiere cuidados especiales.
Con días de clima favorable, una organización más eficiente y servicios que se amplían temporada tras temporada, Punta Perdices se perfila nuevamente como uno de los puntos fuertes del verano en la costa rionegrina. El nuevo ordenamiento, lejos de desalentar al turismo, parece haber consolidado una experiencia más segura, cómoda y valorada por quienes eligen este rincón único para disfrutar del mar y la naturaleza.


