Desde el servicio de Guardavidas de San Antonio Oeste informaron que, durante el transcurso de la actual temporada estival, se ha intensificado la labor preventiva y de rescate en los distintos sectores de la zona de marea, particularmente en Los Tamariscos, debido a las características propias del lugar y a las variables condiciones climáticas registradas en las últimas semanas.
El jefe de guardavidas del sector, Roque Robles, señaló que en lo que va del mes se realizaron nueve rescates, distribuidos de la siguiente manera: cuatro en Los Tamariscos, tres en Punta Verde y dos en la Costanera. De acuerdo a lo explicado, la principal causa de las intervenciones está vinculada a la bajante de la marea, que genera una fuerte correntada y una marcada pendiente, situación que incrementa el riesgo para los bañistas, especialmente durante la media bajante.
En ese sentido, Robles indicó que las condiciones meteorológicas también han sido un factor determinante. “Se han registrado jornadas de intenso calor alternadas con días de frío y tormentas, lo que obliga a extremar las medidas de prevención y a mantener una vigilancia permanente”, expresó.
Actualmente, el operativo de seguridad acuática cuenta con un plantel de 11 guardavidas, que cumplen funciones de lunes a domingo en los distintos sectores habilitados. El esquema de trabajo contempla francos rotativos durante la semana y la cobertura completa durante los fines de semana, cuando se produce la mayor afluencia de público. El equipo permanecerá completo hasta fines de febrero y, a partir del 15 de marzo, se prevé una reducción del personal, de acuerdo a lo que determine el Ejecutivo municipal.
Asimismo, desde el servicio se informó que el sector conocido como Arbolito de Salas ha registrado una importante concurrencia durante el verano. Al respecto, se aclaró que se ha elevado la solicitud correspondiente para evaluar la incorporación de cobertura de guardavidas en esa zona, decisión que depende exclusivamente del Municipio.
Desde la jefatura del cuerpo de guardavidas también se remarcó la importancia de respetar las normas de seguridad y las indicaciones del personal, especialmente ante la presencia de tormentas eléctricas. “Cuando se detectan rayos, se procede de manera inmediata a evacuar el agua, priorizando la seguridad de las personas y evitando situaciones de riesgo”, señalaron, recordando antecedentes registrados en la localidad.
Finalmente, se destacó que durante los fines de semana la ocupación en la zona de marea es mayoritariamente turística, lo que refuerza la necesidad de sostener un trabajo coordinado de prevención. En ese marco, las autoridades reiteraron el llamado a residentes y visitantes a actuar con responsabilidad, respetar las advertencias y colaborar con el personal de seguridad acuática para garantizar una temporada segura.
La temporada estival en la zona de la marea de San Antonio Oeste viene marcada por una intensa actividad del cuerpo de guardavidas, especialmente en el sector de Los Tamariscos, donde las características naturales del lugar y las cambiantes condiciones climáticas han generado múltiples situaciones de riesgo para los bañistas.
Así lo informó Roque Robles, jefe de guardavidas del sector, quien señaló que en lo que va del mes se registraron nueve rescates, de los cuales cuatro ocurrieron en Los Tamariscos, tres en Punta Verde y dos en la Costanera. Según explicó, uno de los principales factores de peligro es la bajante de la marea, que provoca una fuerte correntada y una pronunciada pendiente en el fondo marino.
“El tema del tiempo ha sido medio complicadito. Hemos tenido días con mucho calor y otros, como hoy, con frío y tormenta. Eso también influye mucho en el comportamiento de la gente en el agua”, indicó Robles. En ese contexto, detalló que la correntada se intensifica durante la media bajante, momento en el que muchos bañistas subestiman la fuerza del agua. “Por ahí están haciendo pie, se zambullen y la misma correntada los lleva a un lugar donde ya no hacen pie. Eso genera desesperación y ahí es cuando el guardavidas tiene que intervenir”, explicó.
Actualmente, el operativo de seguridad acuática en la zona cuenta con 11 guardavidas, que trabajan de lunes a domingo. Durante los días hábiles, dos de ellos cumplen francos rotativos, mientras el resto permanece activo en los distintos sectores. El plantel completo se mantendrá hasta fines de febrero, y a partir del 15 de marzo se reducirá el personal, una decisión que depende del municipio.
Robles también se refirió al crecimiento de la concurrencia en sectores no tradicionales, como Arbolito de Salas, que este verano se convirtió en un punto muy elegido por turistas y residentes. “Mucha gente ha elegido ese sector y ya se ha solicitado la presencia de guardavidas allí, pero eso depende exclusivamente del municipio”, aclaró.
Además de los riesgos naturales, el jefe de guardavidas advirtió sobre conductas imprudentes por parte de algunos bañistas. “Hemos tenido situaciones complicadas, incluso con personas alcoholizadas. Ayer, por ejemplo, tuvimos que sacar a cuatro personas que no querían salir del agua, pese a las advertencias”, relató. En estos casos, el protocolo es estricto: ante la presencia de rayos o tormentas, se hace sonar el silbato y se evacúa inmediatamente el agua. “Tenemos antecedentes de lo que pueden provocar los rayos en nuestra localidad y no queremos lamentar víctimas”, remarcó.
Los fines de semana son los momentos de mayor afluencia, con una presencia estimada de hasta un 80% de turistas en algunos sectores. “Cuando más gente se junta, más riesgos aparecen, pero estamos atentos y preparados para actuar”, concluyó Robles.
Desde el cuerpo de guardavidas reiteraron el pedido a la comunidad y a los visitantes de respetar las indicaciones, prestar atención a las banderas y advertencias, y evitar ingresar al agua en condiciones climáticas adversas, con el objetivo de disfrutar del verano de forma segura.


