viernes, enero 23, 2026
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SAO: la historia de los jóvenes que emprenden para ser biólogos marinos

Convertir una vocación en un proyecto de vida no siempre es sencillo, especialmente cuando implica dejar atrás la comodidad del hogar y la familia para iniciar una carrera exigente en el extremo sur del país.


Esa fue la decisión que tomaron Fiorella Raimondi y su pareja, Dante Coria, quienes hoy cursan la licenciatura en Biología Marina en la Facultad de Ciencias Marinas de San Antonio Oeste y, al mismo tiempo, desarrollan un emprendimiento creativo para financiar parte de sus estudios.

Fiorella, oriunda de Alta Gracia (Córdoba), se mudó a la Patagonia apenas terminó la secundaria. Para ella, estudiar Biología Marina no fue una elección casual: representó dar forma a un sueño ligado al océano y a la investigación científica. A diferencia de otras ciudades argentinas donde la biología marina suele ser una orientación dentro de carreras más amplias, en San Antonio Oeste se dicta la única licenciatura en el país con ese nombre específico, algo que la joven destaca con orgullo.

“Es la única universidad en Argentina que ofrece el título literalmente como Biólogo Marino. En lugares como Madryn o Mar del Plata es una especialización, pero donde estamos nosotros salimos con ese título específico”, explicó Fiorella, resaltando el valor de una institución  de apenas unos 200 estudiantes que forma profesionales con un enfoque realmente orientado al mar.

El contexto científico actual, marcado por un mayor interés social por los océanos —como lo mostrado en recientes investigaciones del CONICET sobre el fondo marino, que captaron la atención del público— contrasta con el desconocimiento que existe sobre este tipo de formación académica. Para Fiorella, este contraste es una oportunidad para visibilizar “una carrera que muchos no saben que existe”.

Un equipo dentro y fuera del aula

El vínculo entre Fiorella y Dante comenzó en la facultad y rápidamente se consolidó tanto en lo personal como en lo académico. Estudiar una carrera científica no es sencillo: la licenciatura en Biología Marina exige materias de alto nivel como matemática, física y química, que representan un desafío para cualquier estudiante. “Tenemos que ayudarnos mutuamente: él me apoya con la matemática y yo lo ayudo en áreas relacionadas con química, por ejemplo”, cuenta Fiorella.

Dante, oriundo de Quilmes (Buenos Aires) y con formación previa en economía, encontró en esta relación no solo un apoyo afectivo, sino también una alianza académica complementaria. Juntos comparten apuntes, se organizan para estudiar y enfrentan cada examen como un equipo.

Sin embargo, la vida en el sur argentino trae también desafíos económicos: el costo de vida en San Antonio Oeste es más alto que en sus respectivas ciudades de origen, lo que llevó a la pareja a buscar alternativas para no depender exclusivamente del apoyo familiar.

Del aula al emprendimiento: stickers y llaveros con conciencia marina

Con la idea de financiar parte de sus estudios y, en particular, un viaje al Congreso de Ciencias del Mar en Puerto Madryn, la pareja decidió lanzar un emprendimiento basado en la venta de stickers y llaveros con temática marina. La iniciativa no solo tiene un propósito económico, sino también educativo: busca concientizar a la gente sobre la fauna y los ecosistemas marinos, aspectos centrales de la Biología Marina.

“La idea de unir la biología marina con los stickers surgió porque queríamos costear el congreso nosotros. Buscamos algo que se pueda comprar, que valga unos mil pesos, ideal para un regalo económico”, explicó Fiorella.

La división de tareas está bien definida: Dante se encarga de la estética y el diseño gráfico de los productos, mientras que Fiorella coordina los contactos con proveedores y la venta mayorista. Aprovechando la temporada turística, han logrado colocar productos en locales de Las Grutas, uno de los destinos más visitados de la región.

Este proyecto ha tenido también una recepción muy positiva en su ciudad natal. Durante una visita a Alta Gracia, la pareja ofreció envíos gratuitos de sus productos, lo que se tradujo en una respuesta entusiasta por parte de su comunidad. “Mucha gente compró y se sintió el apoyo. Es una forma de llevar un pedacito del mar patagónico para distintas partes de Argentina”, contó emocionada Fiorella.

Entre ballenas, mates y planes a futuro

A pesar de la distancia con sus familias y amigos, Fiorella y Dante disfrutan de la vida en San Antonio Oeste. La costa atlántica y la cercanía con las playas de Las Grutas —a solo 30 minutos en colectivo— les ofrecen momentos para relajarse y conectarse con la naturaleza. En especial en invierno, cuando las ballenas llegan a la región, se convierten en un espectáculo natural que comparten con mates y binoculares.

De cara al futuro, ambos planean realizar pasantías que les permitan aplicar en el campo lo que estudian en los libros y, eventualmente, dedicarse a la investigación científica y la conservación marina.

Antes de despedirse, Fiorella dejó un mensaje para los jóvenes que, como ella, sueñan con estudiar Biología Marina: “Si pueden hacerse un tiempo para planear un emprendimiento, háganlo. Es cuestión de organización y de buscar lo original. Y para quienes quieran estudiar esta carrera y no saben dónde, estamos abiertos a responder consultas”. (Fuente AGNoticias)

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