SIN ESPACIO PARA LA LEALTAD (Carta de Lectores)

lectores



“si la sociedad se hubiese derechizado, lo que debe hacer la UCR es prepararse para perder elecciones, pero nunca para hacerse conservadora”- “Nuestro límite es la derecha, y la derecha es Macri”. -Raúl Alfonsín-

“lo único que se puede esperar de un HDP traidor, es que te vuelva a traicionar”. -Miguel Pichetto-

“más vale compartir la derrota con los amigos que la victoria con los extraños o los indeseables”—Alejandro Dolina-.

“algunos peronistas tienen un día para festejar la lealtad y 364 para traicionar”—SRD

Todas estas frases tienen en general una certeza enunciativa firme y contundente por lo que no se pueden prestar a interpretaciones otras que no sean las claramente expuestas. Es por ello que, sin hacer excepciones, toda otra acepción lingüística o de traducción en el sentido de: “lo que quiso decir”, es inaceptable. Dicho esto, y haciendo un repaso por sobre la historia reciente y no tan reciente, asistimos hoy a un espectáculo singular de interpretaciones acomodaticias y de resguardo personal en personajes de la vida política y social que, disimulando la propia y atribuyéndosela a los otros, navegan por las deslealtades más profundas en modo experto y sin ruborizarse. No hay casi ningún sector de la vida política y social en el que pudiéramos encontrar, no digo varios sino al menos uno que pueda plantear consecuencia con los principios de lealtad a los que dice adherir. Y, en esto no hay grises. La lealtad es fidelidad; consecuencia con lo que se cree y afirma, con los principios y con sus mentores. La deslealtad es traición; es actuar en desmedro de lo que se afirma para favorecer la postura y el lugar presente o futuro en que se pudiera estar; la deslealtad es triste y oscura porque rompe alrededor de quien la ejecuta todo lazo de confianza, credulidad y empatía que se hubiera generado hasta el momento.

Puede, sin embargo alegarse que todo pensamiento puede evolucionar conforme a los tiempos y que tal adaptación se da de manera natural en tanto sus seguidores o adeptos analicen y resuelvan las situaciones acomodando a los tiempos contemporáneos tales preceptos. De por sí, el ser humano tiene capacidad de raciocinio y por tal puede cambiar de manera de pensar sin que ello signifique deslealtad. Lo que no es justificable es que no haga manifestación de dicho cambio como tampoco en el espacio en el que desarrolló su accionar y pensar hasta entonces. Se puede adaptar un pensamiento o postura trayéndolo a la realidad actual, pero lo lógico es hacerlo dentro, con posturas o ponencias sólidas y argumentadas y no plantearlo por fuera, en el mejor de los casos, o directamente ni siquiera plantearlo asumiendo que se sigue siendo coherente con los principios, pero militando o desenvolviéndose en la antítesis de lo que se defendía media hora antes. Sin dudas, la pérdida de poder o de posibilidades de acceder al mismo, es el motor primero para acometer con deslealtades teñidas obviamente de un individualismo carente de toda ética, honestidad intelectual y responsabilidad colectiva. Si es necesario la renuncia a principios históricos y fundantes en pos de aferrarse a una cuota de poder, pues se renuncia; aún cuando esa renuncia sea compartida con muchos y conlleve hasta la posibilidad de la desaparición de lo que fuera la ideología o principios que los prohijó.

En fin, asistimos a diario a todo tipo de deslealtades y sería un capítulo largo el enumerarlas puesto que se dan en todas partes y en todo lugar. Dar crédito a las epopeyas que la historia de la humanidad ha prodigado en cualquier parte del planeta con ejemplos de entrega y ofrendas tales que hasta incluían la vida misma, es para el mundo actual algo que roza la ciencia ficción y algo muy difícil de creer. ¡Cómo ofrendar hasta la vida misma si ni siquiera se puede sostener por un tiempo prolongado una idea, un principio o un estandarte de lucha!

Cuando me preguntaron si me arrepentía en haberme tomado una foto con alguien, respondí: -para nada. Al contrario, es un orgullo; pues puedo reconocer, con la frente bien alta y la conciencia tranquila, que en esa foto hay un traidor. –

Sergio Ricardo Díaz. DNI 14351680.


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