Sobre “no al aborto” (Nota de opinión)


No al aborto. No al aborto, no es sólo decir no al aborto. Decir no, para sentir que cumplí con Dios, con mi conciencia y con la sociedad.
No, el tema es más profundo. Es ocuparse, en lo que puedas, de los niños a los que defendés con tu discurso. Es ir a los orfanatos para acompañarlos una tarde. Es llevártelos un finde a tu casa. Es ser familias sustitutas. Es llevarles un regalo o un dulce, alguna vez. Es parar cuando te piden algo en la calle y escucharlos un ratito. Es preguntarles qué quieren, porque no les preguntes que necesitan, porque necesitar necesitan de todo; pero a veces quieren una golosina, un sanguche, un helado, un café calentito con torta, como también lo quiero yo. Es comprarles un gorrito de Argentina, porque para ellos también es el mundial. Es parar y darles tu número de teléfono y dirección, para que te ubiquen si tuviesen algún problema, cuando les duele algo, sientan frío o tengan miedo.

Crees que ya cumpliste con Dios por estar en contra del aborto. No, en contra del aborto está cualquiera, como yo. Es mucho más profundo estar en contra del aborto. Es luchar, manifestarnos y unidos peticionar para que se sancione una buena y ágil ley de adopción. Es reclamar que los organismos que se ocupan de los niños cuenten con los recursos económicos y humanos capacitados y sensibles a las necesidades de ellos. Es que se fortalezcan y creen más instituciones de protección familiar, para sostenerlas, acompañarlas y apoyarlas, cuando se encuentran en situación de riesgo social. Es denunciar cuando crees que un niño puede estar siendo victima de un delito o lo están explotando. Es no ponerte contento y compartir una imagen de un niño que trabaja para llegar a ser “alguien” el día de mañana. Es jamás decir “a estos negros hay que matarlos de chiquitos antes que se reproduzcan”.

No creas que es tan fácil decir no al aborto y dejar todo en manos del Estado. Es denunciar a los funcionarios que no cumplen con su deber. Es conocer para poder elegir a nuestros gobernantes y apoyar a representantes que sepamos que verdaderamente defenderán políticas de inclusión y protección de los más vulnerables. Es votar gobiernos que prevalezcan que las familias coman juntas en su hogar. No gobiernos orgullosos de que se abran, cada vez más, comedores y merenderos. Es…, es tantas cosas más que sólo sentarse calentito frente a una computadora y decir no al aborto. Es acompañar de todas las formas posibles a la mujer embarazada, para que no llegue a pensar, si quiera, en abortar. Todo esto y mucho más implica “no al aborto”.
Ana Soledad Schiavone.

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