El área de Inspección de la Municipalidad de San Antonio Oeste mantiene el despliegue de controles en playas y en el circuito nocturno de Las Grutas, en el marco de una temporada que presenta múltiples desafíos vinculados a la seguridad, la convivencia y la compleja situación económica. Así lo expresó Sebastián Senger, quien detalló el trabajo cotidiano que realiza el personal a su cargo y reconoció que se trata de una de las temporadas más exigentes de los últimos años.
Senger explicó que, al cierre del mes de enero, el esquema de trabajo se sostiene “de la misma manera”, con presencia constante y un alto nivel de intervenciones. “Estamos terminando enero con muchos decomisos y con conflictos todos los días en la playa. El trabajo que hacen los inspectores es muy duro: discusiones permanentes, gente que se pone en contra y hasta situaciones de agresión directa, como escupitajos”, relató. Ante este escenario, el municipio dispuso adicionales de seguridad policial para resguardar al personal, reconociendo el desgaste que implica la tarea diaria.
En ese sentido, el funcionario remarcó que el objetivo es no retroceder en los controles. “Es un trabajo que sabemos que es así. No hay que dar el brazo a torcer, hay que seguir trabajando y tratar de mejorar cada año”, señaló, al tiempo que indicó que esta es su primera temporada al frente del área y que se encuentran corrigiendo procedimientos y ajustando dinámicas de trabajo sobre la marcha.
La labor de inspección se desarrolla durante todo el día y la noche, con turnos rotativos que cubren desde la mañana hasta la madrugada. “Salimos a la tarde, a la noche, a las siesta, a la madrugada. Estamos constantemente recibiendo avisos de distintas situaciones”, explicó Senger. En este esquema, destacó también el rol de los vecinos y turistas: “La gente muchas veces colabora, son ojos nuestros. No lo tomamos como una crítica, sino como una ayuda que nos permite llegar a lugares donde por ahí no estamos”.
Uno de los principales focos de conflicto se da en la venta ambulante no autorizada en la playa. El responsable del área explicó que los decomisos se realizan fundamentalmente por cuestiones de seguridad y bromatología, aunque reconoció la complejidad social del contexto. “La situación económica es muy difícil. Hay mucha gente que vino de afuera a hacer la temporada y trata de ganarse el día vendiendo lo que puede”, indicó. En ese marco, señaló que se intenta actuar con criterio: “Cuando se trata de otro tipo de mercadería, buscamos que se retiren sin perjudicarlos, entendiendo la realidad que nos toca”.
Según detalló, los inspectores se han encontrado con todo tipo de ventas irregulares: desde alimentos hasta perfumes y otros productos. “Todos los días los sacamos de la playa. Tratamos de convivir con la realidad, pero también tenemos que hacer cumplir las normas”, sostuvo.
En paralelo, el municipio intensificó los controles en los boliches bailables, especialmente en lo referido a los aforos permitidos. Senger confirmó que en las últimas semanas se dispuso el corte de boleterías en dos locales nocturnos al superarse la cantidad máxima de personas habilitadas. “No se hace en perjuicio de nadie. Se controla por igual. No podemos meter dos mil personas en un lugar donde entran seiscientas”, afirmó, y destacó que los permisionarios comprendieron la medida y colaboraron cuando fue necesario frenar el ingreso.
Respecto a la cuarta bajada, aclaró que si bien la playa es un espacio público, el municipio interviene en todo lo que está bajo su competencia, incluyendo controles sobre carros y actividades comerciales. Los operativos se realizan en distintos horarios: durante el día en la playa, por la tarde en el área peatonal y durante la noche y madrugada en el circuito nocturno, con presencia hasta las seis y media de la mañana.
Finalmente, Senger reconoció que se percibe un clima social más tenso que en otras temporadas. “La sociedad está más crispada, más violenta, y tiene que ver con la necesidad. Cuando uno controla y decomisa mercadería, para esa persona es una pérdida y eso genera reacciones agresivas”, reflexionó. No obstante, remarcó que el desafío es saber manejar esas situaciones y seguir trabajando “de la mejor manera posible”, aun cuando no siempre se logre evitar el conflicto.


