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Una inusual concentración de tiburones en el Golfo San Matías revela nuevos misterios sobre la fauna marina patagónica

Las imágenes captadas con un dron revelaron la presencia estos tiburones moviéndose de manera coordinada bajo la superficie del mar. El registro fue realizado por el creador audiovisual Maximiliano Facundo Cartes Salas, conocido por documentar paisajes y fauna marina de la región patagónica.

Desde el aire, las siluetas oscuras de los animales formaban una especie de constelación en movimiento, lo que permitió observar con claridad el desplazamiento conjunto de numerosos ejemplares.

Debido a su magnitud, especialistas consideran que este tipo de registros tiene un alto valor científico para comprender el comportamiento de especies marinas poco estudiadas en la región.

Una agregación poco común de tiburones en aguas patagónicas

Las imágenes muestran decenas de ejemplares de Tiburón bacota, también conocido como tiburón cobrizo, desplazándose en conjunto en aguas costeras.

Cada uno de estos animales puede medir entre 2,5 y 3 metros de longitud y alcanzar un peso aproximado de entre 80 y 100 kilos. La escena constituye una de las concentraciones más grandes documentadas para esta especie en el Golfo San Matías.

El fenómeno fue analizado por especialistas del Grupo CONDROS, dedicado al estudio de peces cartilaginosos en la región patagónica. Este equipo científico forma parte del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CIMAS) y desarrolla investigaciones sobre tiburones, rayas y el pez gallo en las costas de Río Negro.

Según los investigadores, registros de este tipo resultan poco habituales y permiten ampliar el conocimiento sobre la dinámica de estas especies en el ecosistema marino.

Nuevas tecnologías que permiten documentar fenómenos naturales

El análisis de las imágenes fue realizado por especialistas como la bióloga marina Florencia Fernández, integrante del equipo científico que estudia peces cartilaginosos en la región. El grupo de investigación también está integrado por la doctora Marina Coller y el técnico Matías Suárez.

Los científicos conocieron el registro a partir del aviso de colegas que realizaban un censo aéreo de mamíferos marinos en la zona. A partir de ese contacto, pudieron analizar el material visual y confirmar la presencia de una agregación de tiburones inusualmente numerosa.

La utilización de drones y otras tecnologías de observación aérea está transformando la forma en que se estudian los ecosistemas marinos. Gracias a estas herramientas, investigadores y observadores pueden documentar eventos naturales que anteriormente pasaban desapercibidos.

El tiburón bacota y su importancia ecológica

El Tiburón bacota es una especie migratoria que suele aparecer con mayor frecuencia en el Golfo San Matías durante los meses más cálidos. En esta región marina se registraron al menos 12 especies de tiburones, 19 especies de rayas y una quimera conocida como pez gallo, lo que evidencia la gran diversidad de peces cartilaginosos presentes en estas aguas.

Sin embargo, el estudio de estos animales suele ser complejo debido a su gran capacidad de desplazamiento y a la dificultad de registrar su comportamiento en el mar abierto.

Los especialistas consideran que esta concentración podría estar vinculada a un proceso biológico importante, posiblemente relacionado con la reproducción o con la utilización de la zona como área de alimentación.

No obstante, aún se requieren más investigaciones para comprender si se trata de un evento estacional o de un comportamiento recurrente en la región.

Un fenómeno natural que plantea desafíos para la conservación

El tiburón bacota se encuentra actualmente catalogado como una especie vulnerable desde el punto de vista de la conservación.

Su biología lo vuelve especialmente sensible a la presión pesquera, ya que crece lentamente, alcanza la madurez sexual alrededor de los 20 años y tiene ciclos reproductivos largos. Además, cada hembra produce pocas crías por camada, lo que dificulta la recuperación de las poblaciones cuando estas se ven afectadas por la captura.

En algunos casos, esta especie es buscada por pescadores recreativos debido a su tamaño, mientras que la pesca industrial también puede incorporarla a circuitos comerciales.

Por esta razón, los especialistas recomiendan evitar la difusión de ubicaciones exactas de avistajes y promover prácticas responsables de interacción con la fauna marina. Más allá de su tamaño imponente, el tiburón bacota no representa un peligro para las personas y no existen registros de ataques en Argentina.

El episodio registrado en la Bahía de San Antonio vuelve a poner en evidencia la riqueza biológica de las costas patagónicas, donde aún persisten fenómenos naturales capaces de revelar nuevos secretos sobre el funcionamiento de los ecosistemas marinos. (fuente Noticias Ambientales)

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