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Vaca Muerta llega a la costa sanantoniense: una década de obras y puestos de trabajo en el sector energético

En un encuentro realizado en la sede de la Sociedad Italiana de San Antonio Oeste, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, y el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, expusieron ante comerciantes, empresarios, legisladores e intendentes sobre el alcance de las inversiones previstas para la exportación de gas y petróleo desde la provincia.


La charla, que comenzó con un formato formal, derivó en un intercambio distendido con el auditorio, integrado por referentes de distintos sectores económicos y políticos. En las primeras filas se ubicaron legisladores de la Coalición Cívica, Primero Río Negro, la Unión Cívica Radical, La Libertad Avanza, el PRO y Juntos Somos Río Negro, en la antesala del tratamiento legislativo del aval al acuerdo firmado entre el Poder Ejecutivo provincial y Argentina LNG.

La compañía Argentina LNG es liderada por YPF junto a la italiana ENI y la árabe XRG, y proyecta la instalación de dos buques de licuefacción y una planta separadora de fluidos, en el marco de un esquema de exportación de gas natural licuado (GNL) desde la costa rionegrina.

Una obra “a la altura de Cipolletti y Jacobacci”

En uno de los pasajes más emotivos de su intervención, Weretilneck comparó la magnitud de las obras de infraestructura energética con los hitos históricos que marcaron el desarrollo provincial: los proyectos de riego impulsados por el ingeniero César Cipolletti en el Alto Valle y la traza ferroviaria desarrollada por Guido Jacobacci, que conectó el Atlántico con la Cordillera rionegrina.

El mandatario se mostró visiblemente conmovido al dimensionar el impacto estructural que, a su entender, tendrá el complejo exportador. “El gran desafío de nosotros es que la mayor distribución de este esfuerzo económico quede en nuestra provincia”, sostuvo ante el auditorio.

Weretilneck explicó que desde el gobierno provincial se viene trabajando para articular a potenciales proveedores locales con la operadora estatal. “Hay un trabajo previo para lograr la vinculación de los empresarios, de los comerciantes, de las pequeñas y medianas empresas con YPF, para avanzar en la validación de esas empresas bajo los estándares de YPF”, detalló.

En ese sentido, subrayó que se trata de una industria “sumamente exigente, rigurosa, con estándares internacionales de seguridad”, lo que implica adecuaciones técnicas, certificaciones y procesos de calidad que las firmas locales deberán cumplir para integrarse a la cadena de valor.

Estabilidad política y seguridad jurídica

Uno de los ejes centrales del discurso del gobernador fue el marco institucional que —según afirmó— resulta indispensable para atraer inversiones de gran escala. “Ninguna empresa hubiese comprometido inversiones de esta magnitud si no tuviera como contraparte una provincia previsible y ordenada. Porque nadie invierte donde su capital y su inversión corren riesgo”, señaló.

En referencia a la diversidad partidaria presente en el encuentro, Weretilneck destacó la coincidencia transversal en torno al proyecto energético. “Podemos tener diferencias en otros temas, pero en esto no las tenemos. Y esa es la estabilidad política necesaria para garantizar que quienes tomamos las decisiones lo hagamos con seriedad y brindemos seguridad jurídica”, afirmó.

Asimismo, remarcó que el compromiso asumido por el Ejecutivo provincial no será modificado en el futuro, con el objetivo de otorgar previsibilidad a los accionistas e inversores internacionales que analizan desembolsos multimillonarios.

Inversiones por 30.000 millones de dólares y 40.000 empleos

Por su parte, Horacio Marín adoptó un tono coloquial y directo, incluso bromeando con el gobernador por la emoción demostrada durante su exposición. Sin embargo, rápidamente avanzó sobre los aspectos técnicos y económicos del proyecto.

El CEO de YPF explicó que la etapa de mayor intensidad en la construcción se extenderá desde este año hasta 2031. Durante ese período, se prevé la generación de alrededor de 40.000 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos.

“Hablamos de 40.000 puestos de trabajo. El número me da más grande, pero no lo voy a decir nunca. Pero asusta, como asustan los 30.000 millones de dólares que necesitamos”, expresó, en alusión al volumen total de inversión estimado para el desarrollo de la infraestructura exportadora.

Según precisó, tras la etapa de construcción comenzará la fase operativa, con la puesta en funcionamiento de al menos cuatro buques en el golfo. Cada uno demandará aproximadamente 200 personas por turno, lo que implicará miles de empleos adicionales en el mediano y largo plazo.

“Habrá mucho trabajo durante cuatro o cinco años”, aseguró Marín, aunque advirtió que el desafío no se limita a la generación de puestos, sino también a la formación de personal calificado. “Hay que formar esa gente. Un joven que entre a trabajar ahí, con veinticinco años, muy posiblemente se jubile con ese trabajo. No tiene que estar teniendo miedo de que se va a caer”, sostuvo.

Mano de obra local y sentido de pertenencia

Uno de los puntos que buscó despejar el titular de YPF fue el origen de la mano de obra que operará las terminales de licuefacción. Frente a versiones sobre la eventual llegada de trabajadores de otras regiones o países, Marín fue categórico: “¿Y de dónde va a ser la gente? Tiene que ser de acá”.

Argumentó que los proyectos de esta naturaleza requieren un fuerte sentido de pertenencia y compromiso territorial. “Las compañías necesitan que ames el lugar, que ames trabajar, que te sientas orgulloso de trabajar acá y no que te sientas un extranjero en el proyecto”, afirmó.

En ese marco, insistió en la necesidad de articular con el sistema educativo y de formación técnica para garantizar que la población local pueda cubrir la demanda laboral que generará la industria del GNL.

El rol del RIGI y el respaldo nacional

Finalmente, Marín atribuyó la viabilidad del proyecto al marco normativo impulsado por el Gobierno nacional. Destacó especialmente el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que consideró una herramienta clave para asegurar condiciones de estabilidad fiscal y regulatoria.

“El gobierno nacional dio todas las condiciones, todas las leyes para que vengan las inversiones, y también su forma de ver, que es amigable a los negocios”, sostuvo. Y fue enfático: “Sin el RIGI no hubiese sido posible, y si la provincia no hubiera adherido al RIGI, no hubiese sido posible”.

De este modo, el encuentro en San Antonio Oeste dejó en claro que el proyecto de exportación de gas natural licuado no solo implica una transformación económica de gran escala, sino también un fuerte consenso político provincial y una articulación estratégica entre el sector público y privado, con impacto proyectado durante las próximas décadas en Río Negro.

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