La tradicional Feria de Artesanos “Víctor Menjolou”, ubicada en el sector de la Primera Bajada de Las Grutas, transita este verano una temporada muy especial: cumple 50 años de funcionamiento ininterrumpido, consolidándose como uno de los espacios culturales y turísticos más emblemáticos de la villa balnearia. Fue declara de interés cultural por la legislatura de Río Negro.
En el inicio del mes de enero, dialogamos con Juan, uno de los artesanos que forma parte de la feria, quien compartió su mirada sobre el movimiento de público y la realidad económica en este comienzo de temporada. “La gente va, busca, revisa. Algunos buscan lo tradicional y otros algo variado. Preguntan, levantan la mercadería, miran bien y también compran. Se está moviendo”, expresó.
En un contexto marcado por los aumentos de precios registrados a lo largo del último año, Juan explicó que los artesanos debieron ajustar sus valores, aunque en menor medida que en temporadas anteriores. “Hubo un porcentaje que modificar, pero este año fue bastante menos que otros. Lo venimos llevando bien y manteniendo. En otros años tuvimos que absorber aumentos nosotros, porque si no, no se podía vender”, señaló.
La feria, que comenzó de manera incipiente hace cinco décadas, fue creciendo con el paso del tiempo hasta adquirir una identidad propia. Hoy es un punto de referencia obligado para quienes visitan Las Grutas. “La gente viene y espera ver a los artesanos. Saben que estamos acá, son 50 años de continuidad. Nos buscan y les gusta lo que se ofrece. Hay buena mercadería, buena calidad, así que estamos bien”, destacó Juan.
En su caso particular, el artesano se dedica al tejido de alambre aplicado a la joyería. “Hacemos colgantes y anillos, que es lo que más busca la gente, sobre todo las mujeres, aunque también muchos jóvenes”, comentó. Respecto a la producción, explicó que mantienen un stock amplio y que trabajan de manera constante para no quedarse sin mercadería. “Producimos continuamente. Acá mismo, mientras atendemos al público, vamos haciendo piezas. También cuando estamos en ruta producimos de a poquito, todos los días, para mantener el stock. Si se vende mucho de golpe, no llegaríamos a reponer, por eso trabajamos todos los días”.
En cuanto al movimiento turístico, Juan indicó que las primeras semanas de enero suelen ser más tranquilas, pero que el flujo de visitantes aumenta notablemente los fines de semana. “El fin de semana pasado explotó, después la semana es más tranqui, pero vuelve a repuntar. Con el calor la gente se acerca más”, explicó.
De cara a este aniversario tan significativo, la expectativa está puesta no solo en el desarrollo de la temporada, sino también en la celebración de los 50 años de la feria. Un espacio que, a lo largo de medio siglo, logró mantenerse vigente, sosteniendo el trabajo artesanal, la identidad cultural y el encuentro permanente entre artesanos y turistas que eligen Las Grutas verano tras verano.


