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Arroyo Ventana, donde el agua arrasó con todo menos con la fortaleza de la gente

Más de 13 millones de pesos invirtió el Gobierno Provincial para cumplir este objetivo, que se suman a 120 mil pesos aportados por vecinos de Sierra Grande y 5 millones que demandó la escuela.

Cuando en esos primeros minutos del 8 de abril de 2014 los 80 vecinos de Arroyo Ventana comenzaron a escuchar el ruido que provocaban las aguas del arroyito bajando de lo alto de la Meseta de Somuncura pensaron que se trataba de una crecida más, sin imaginarse que a los pocos instantes todo sería caos y desazón.

En pocas horas, y con una furia inusitada, el mismo arroyo que le dio su nombre al pueblo, arrasaba con todo a su paso, en una crecida como nunca se había visto antes en este pequeño poblado ubicado a algunas decenas de kilómetros de Sierra Grande. De golpe, ese arroyo que en estado normal no supera los dos metros de ancho, se transformó en un inmenso río caudaloso.

Esa noche casi no hubo tiempo para nada, salvo para resguardarse de la inundación lo más rápido posible, en medio de la oscuridad total porque la correntada se había encargado de cortar el suministro eléctrico. Árboles, algún camión, hasta una heladera fueron los lugares donde los vecinos se subieron a medida que el nivel del agua subía y subía, destruyendo todo a su paso y superando incluso la altura de un niño. Los vecinos incluso recuerdan el caso de un poblador que tuvo que atarse la manguera a la cintura para poder rescatar a un familiar sin que la corriente se lo lleve.

Esa noche pudo haber sido trágica, y aunque sea duro contarlo, todo hacía prever que habría muchas víctimas fatales por las condiciones en que se dio todo. Pero el destino quiso que la historia fuese diferente. Hubo cuantiosos daños materiales. El agua se llevó la escuela, el Salón de Usos Múltiples que se había inaugurado una semana antes junto con la cancha de fútbol que quedó destruida. También se dañaron seriamente muchas de las casas y el Destacamento policial y se destruyó el acueducto.

Pero mucho más allá de las pérdidas materiales, quedó flotando en el aire del pueblo esa sensación de miedo e inseguridad de cara al futuro: ¿resistiría el pueblo un nuevo embate de la naturaleza? Difícil. La pregunta era ¿qué hacer ante este dilema?

Fue inmediata la respuesta de la gente de la región, sobre todo de Sierra Grande, que demostró su solidaridad en los momentos más difíciles. Pero también lo fue la respuesta del Estado provincial, que apenas pasados los tristes sucesos estuvo presente desde el primer momento acompañando a la comunidad.

El propio gobernador Alberto Weretilneck se hizo presente en la zona para supervisar las tareas de rescate y las primeras acciones para contener a los vecinos tras la dura contingencia climática.

Poco tiempo después, en el propio poblado (ya con el arroyo en su estado normal con menos de un metro de ancho), Weretilneck y su equipo se reunieron con la comunidad para comenzar a pensar en el futuro de Arroyo Ventana. Ayuda directa y contención a los vecinos, acompañamiento a los productores, alternativas para que los chicos puedan seguir teniendo clases y todo lo que hace a la vida del pueblo se debatió y se coordinó en forma mancomunada, en conjunto, sin imposiciones.

Y allí se planteó la gran disyuntiva: reconstruir el poblado en el mismo lugar, con el peligro siempre latente de una nueva inundación, o mudarlo a una parte más alta, a varios cientos de metros del lugar original y producir un éxodo a ese lugar. Muchos se aferraban a sus viviendas, esas en las que criaron sus familias, y no querían irse por ningún motivo. Por otro lado, estaban quienes querían saberse seguros. Ese día el Gobernador fue claro: “Se va a hacer lo que la comunidad decida”, y así fue.

No fue fácil ponerse de acuerdo, pero finalmente el pueblo, con el comisionado de Fomento a la cabeza, Carlos El Hossen, se decidió: el pueblo se haría en un lugar más seguro, varios metros por encima del original y lejos del cauce del arroyo.

Y comenzó la tarea. El Estado provincial, a través del IPPV, fue el encargado de la construcción de un total de 22 viviendas.

Más de 13 millones de pesos invirtió la Provincia en este proyecto. A través del Programa Habitar Río Negro, el Gobierno Provincial invirtió más de 8,5 millones de pesos para la edificación de 20 viviendas, se las cuales este domingo se entregan siete. Una de ellas adaptada para personas con discapacidad.

Se entregarán también otras 16 construidas por la Comisión de Fomento con fondos provenientes de la Coparticipación de Impuestos (2,1 millones de pesos), un Fondo no Reintegrable aportado por la Provincia (550 mil pesos) y la colaboración de los vecinos de Sierra Grande (120 mil pesos). Se trata de casas de 1 a 4 dormitorios, que fueron levantadas con mano de obra a cargo de personal de la Comisión de Fomento y habitantes del poblado. El nuevo emplazamiento incluye el Destacamento Policial, Centro de Salud y la se Comisión de Fomento.

Pero no todo quedó en las viviendas, ya que fue necesario reconstruir el acueducto que provee de agua a la localidad, y que fuera destruido por la inundación en 2014. Para ello, el Estado invirtió más de 1,8 millones de pesos, logrando así llevar agua a cada uno de los hogares. Cabe recordar que la inundación también destruyó el acueducto que provee de agua a Sierra Grande, en cuya reconstrucción se invirtieron más de 55 millones de pesos.

La Provincia también completó las obras para llevar energía eléctrica al nuevo poblado, no solamente para las viviendas, sino también el alumbrado eléctrico, invirtiendo allí más de 1,8 millones de pesos.

Y toda comunidad debe tener un lugar donde compartir sus momentos. Por eso, este domingo también será inaugurado el nuevo Salón de Usos Múltiples, para el cual se invirtieron más de 700 mil pesos, y como el fútbol no puede faltar en ningún lugar, también se inaugurará el nuevo Estadio.

Intervinieron todos los organismos del Estado involucrados, como Ministerio de Obras y Servicios Públicos, Ministerio de Desarrollo Social, Departamento Provincial de Aguas, Defensa Civil, Ministerio de Educación y Derechos Humanos, Dirección de Comisiones de Fomento, por citar sólo algunos.

Escuela nueva

En marzo del año pasado, a casi dos años de su destrucción, quedó inaugurada la nueva escuela de Arroyo Ventana en el nuevo emplazamiento del pueblo. La original había destruida por completo durante la inundación, quedando reducida a unas pocas ruinas que sólo mostraban desolación.

Con fondos de Nación y la gestión provincial, se logró emplazar el nuevo edificio que demandó una inversión superior a los 5 millones de pesos.

Allí los 15 alumnos han podido seguir incorporando conocimientos con todas las comodidades necesarias para un buen aprendizaje.

Luego de la inundación que literalmente no dejó nada de la escuela, el comisionado de Fomento, Carlos El Hossen, cedió las instalaciones de la Comisión para que allí pudiesen recibir clases los alumnos. Casi dos años después, el sueño del nuevo edificio para la escuela se transformó en una realidad, y desde el año pasado ya es utilizado por los niños del lugar.

Esa realidad parecía tan lejana luego del temporal. Donde estaba la antigua escuela sólo habían quedado algunos escombros. El mobiliario, los libros, pizarrón y muchos de los elementos de la escuela se habían ido con el agua. Incluso cuando bajó su nivel, aparecieron muchos de ellos, pero lamentablemente la correntada se había llevado parte de la historia de Arroyo Ventana.

“La escuela es un lugar del pueblo y siempre llegó junto con la gente; y por eso, lo primero que había que garantizar -en Arroyo Ventana- era la escuela, si queríamos que los vecinos se queden. Para nosotros, es lo mismo una escuela de 700 alumnos que una de 15, porque el derecho a la educación es para todos, de una ciudad grande o de un poblado pequeño. El Gobierno tiene que garantizar que los niños puedan estudiar. Hoy estamos inaugurando esta escuela para 15 alumnos y Arroyo Ventana tiene la escuela que se merece”, decía el Gobernador Weretilneck el día de la inauguración.

“Cuando nos juntamos para decidir qué hacer, nos preguntamos adónde vamos y nos aconsejaron venir a la pista de aterrizaje, donde el agua nunca llega. Y acá estamos, con la escuela construida sobre la pista. Queremos que en este lugar los vecinos tengan todo lo que necesitan y, por supuesto, las casas”, aseguraba el Gobernador en el sitio donde este domingo se inaugura el nuevo poblado.

La emoción también estuvo en las palabras del Comisionado de Fomento Carlos El Hossen: “Nunca nos quejamos, seguimos adelante; y lo mismo dijo el Gobernador: ‘Vamos a ir para adelante’; y así lo hicimos”.

Siempre se habla de los pueblos que resurgen de sus cenizas. En Arroyo Ventana no hubo cenizas, todo lo contrario: hubo lodo y destrucción provocada por el agua. Y cuando todo era dosolación, apareció el espíritu de los lugareños, esos de tierra adentro, esos que realmente hacen patria en los lugares en los que muchas veces se hace difícil vivir.

Y así resurgió Arroyo Ventana, con el empuje de sus vecinos que decidieron quedarse para ver renacer su pueblo. Con el liderazgo del Comisionado de Fomento. Con el apoyo del Gobierno Provincial. Con la tremenda colaboración de la comunidad de Sierra Grande, que hermanada con Arroyo Ventana, volcó toda su solidaridad para con quienes habían perdido casi todo.

Arroyo Ventana comenzó a resurgir la noche misma de la inundación, con la valentía de sus vecinos que a oscuras se ayudaban unos a otros para poder sobrevivir, con la tarea de la por entonces Directora de la Escuela, María del Carmen Carante, muy recordada en toda la localidad, con las decenas de héroes anónimos que entregaron todo para que el pueblo siga vivo.

Este domingo es un día de fiesta, un día que jamás se olvidará y que sin dudas, su recuerdo será mucho más fuerte que el de la inundación.

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