Desde la Federación de Entidades Empresarias de Río Negro (FEERN) manifestaron su preocupación por la crítica situación que atraviesa el comercio local y advirtieron sobre las consecuencias económicas y sociales que podría generar el cierre sostenido de establecimientos en la provincia. Bajo el lema “Si el comercio cierra, perdemos todos”, la entidad puso el foco en la desigual competencia con plataformas virtuales y en el rol clave que cumple el sector en la economía regional.
En un documento difundido recientemente, la FEERN señaló que la diferencia de precios entre los comercios tradicionales y las plataformas digitales no responde a una mayor eficiencia de estas últimas, sino a una “profunda desigualdad de condiciones” que, aseguran, pone en riesgo la soberanía económica provincial.
Uno de los puntos centrales del planteo es el peso del comercio en la recaudación pública. Según indicaron, el impuesto sobre los Ingresos Brutos representa el 77% de los recursos fiscales de Río Negro, y el sector comercial aporta cerca del 41% de ese total. En términos concretos, esto implica que el comercio genera 31 de cada 100 pesos que ingresan a las arcas del Estado provincial, recursos que luego se destinan a áreas esenciales como salud, educación y seguridad.
En contraste, desde la federación cuestionaron que las plataformas digitales operan sin presencia física ni contribución fiscal local, lo que genera una competencia desleal. “Mientras nosotros sostenemos el sistema, las plataformas foráneas extraen la riqueza de nuestra economía sin dejar un solo centavo en la provincia”, afirmaron.
Además, remarcaron que el comercio local no solo cumple una función económica, sino también social y urbana. Entre los aspectos destacados, mencionaron el sostenimiento del empleo regional —que incluye costos laborales más elevados por beneficios como la Zona Fría—, el mantenimiento del espacio público a través de locales comerciales que aportan iluminación y seguridad, y el cumplimiento de obligaciones fiscales municipales y provinciales.
En ese contexto, advirtieron sobre las consecuencias del cierre de comercios. “Cuando un local baja la persiana, el impacto es colectivo”, señalaron, y explicaron que una caída en la recaudación podría derivar en un incremento de la presión impositiva sobre los ciudadanos para sostener los servicios estatales.
La entidad también apeló a la conciencia de los consumidores, al sostener que “comprar local no es romanticismo, es cuidar el propio bolsillo”. En esa línea, alertaron que el ahorro inmediato que puede representar una compra en plataformas externas podría traducirse, a mediano plazo, en menos empleo y mayores impuestos.
Por último, desde la FEERN destacaron el valor diferencial del comercio de cercanía frente a la lógica digital. Subrayaron la importancia del trato personalizado, el asesoramiento especializado, el servicio postventa y prácticas tradicionales como el “fiado”, que continúan siendo un sostén en contextos económicos complejos.
“Fortalecer el comercio local es defender el empleo rionegrino y el desarrollo de la provincia”, concluyeron, al tiempo que instaron a las autoridades y a la comunidad a tomar medidas que protejan al sector.


