Desde hace una década, el Museo de la Tierra y el Mar de Las Grutas trabaja silenciosamente en una tarea fundamental: rescatar, preservar y difundir la memoria histórica, social y cultural del balneario. Sostenido íntegramente por el compromiso de sus integrantes y sin fines de lucro, el espacio se ha consolidado como un punto de referencia para vecinos y visitantes interesados en conocer la verdadera historia del lugar, más allá de su perfil turístico.
El presidente de la institución, Marcos Ucusich, explicó que el museo nació ante la necesidad urgente de resguardar la memoria grutense, especialmente la de los primeros pobladores que se asentaron de manera permanente en la zona. “Muchos de los vecinos más antiguos aún viven y no existe un registro sistematizado de sus historias. No queríamos esperar a que pasaran décadas y que esos relatos se perdieran para siempre”, señaló.
El museo funciona en la planta baja del Hotel Antares, en la galería del mismo nombre, ubicada en pleno centro de Las Grutas, en la primera bajada. Abre sus puertas de lunes a viernes, de 19 a 23 horas, y cobra una entrada general de 2.000 pesos por persona, un valor accesible que contribuye al sostenimiento del espacio.
Ucusich destacó que el enfoque del museo está puesto principalmente en quienes vivieron todo el año en Las Grutas, en épocas en las que las condiciones eran muy distintas a las actuales. “No había colectivos, los chicos tenían que ir a la escuela a San Antonio Oeste, el trabajo era estacional y muchas veces había que viajar constantemente. Eran tiempos de muchas dificultades, y esas vivencias merecen ser contadas”, explicó. En ese sentido, el museo pone el acento en los relatos de quienes atravesaron esas penurias y también en el rol que tuvieron en la construcción de instituciones clave como bibliotecas, cooperativas y el cuerpo de bomberos.
Para evitar que estas historias se pierdan, el equipo del museo realiza grabaciones de testimonios orales, un verdadero trabajo de rescate patrimonial. “La persona fallece y, si no hay un registro, esa historia desaparece. Nosotros queremos que eso no ocurra”, remarcó.
El proyecto comenzó hace diez años gracias a un grupo de vecinos y, con el tiempo, logró obtener la personería jurídica, lo que permitió acceder a fondos y formalizar la institución. Ucusich, docente de informática, fue elegido presidente y, al advertir la falta de formación específica, decidió capacitarse en museología. Realizó cursos de conservación, digitalización de documentos, manipulación fotográfica y técnicas museológicas modernas.
“El museo no tiene que ser un lugar abarrotado de objetos sin contexto. La idea es contar un relato, una historia clara de cómo surgieron Las Grutas, cómo se construyeron las primeras viviendas, cómo se organizó la comunidad para acceder a servicios básicos como el agua, la salud y la educación”, explicó. En ese marco, se prioriza el uso de tecnologías para preservar las piezas originales y evitar su deterioro, especialmente fotografías antiguas, que por su composición orgánica son altamente vulnerables al paso del tiempo.
El Museo de la Tierra y el Mar cuenta además con una colección de fósiles de fauna marina local. Ucusich aclaró que actualmente está prohibida la extracción de este tipo de materiales, pero recordó que años atrás muchas personas los conservaban en sus casas. “Lo que buscamos ahora es que esos objetos sean donados al museo. Tal vez no tengan un gran valor científico por la falta de datos precisos sobre su hallazgo, pero sí un enorme valor identitario y educativo”, explicó, al tiempo que subrayó la importancia de respetar los procedimientos científicos y la labor de disciplinas como la arqueología.
El funcionamiento del museo se sostiene gracias al trabajo ad honorem de los miembros de la comisión directiva, los ingresos por entradas y las cuotas de los socios. “Todo lo que se recauda se reinvierte en el museo: equipos de digitalización, escáneres, impresoras, computadoras, microscopios y mantenimiento del espacio. Cada centavo vuelve al proyecto”, detalló Ucusich.
Quienes deseen colaborar pueden asociarse al museo, comunicándose al número que figura en sus redes y material de difusión. “Las cuotas son mínimas, pero para nosotros significan una gran ayuda”, indicó.
Si bien el eje principal está puesto en la historia más reciente, el museo también cuenta con material digital sobre investigaciones universitarias que dan cuenta de la presencia humana en la zona desde hace miles de años, incluyendo estudios que señalan que hace unos 6.000 años ya había pobladores que se alimentaban de recursos marinos.
Con una propuesta interactiva, fósiles locales y un relato construido con rigor y neutralidad, el Museo de la Tierra y el Mar invita a descubrir que Las Grutas es mucho más que sol y playa. Es un territorio con una historia profunda, forjada por hombres y mujeres que hicieron del esfuerzo colectivo la base de su crecimiento. Por apenas 2.000 pesos, los visitantes no solo acceden a un recorrido cultural, sino que también colaboran activamente con la preservación de la memoria de la localidad.


