EPICONDILITIS LATERAL O CODO DE TENISTA.

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El codo de tenista, o epicondilitis lateral, es una enfermedad del codo provocada por el exceso de uso. No es sorprendente que jugar tenis u otros deportes de raqueta provoquen esta enfermedad. Sin embargo, otras actividades diferentes también pueden ponerlo en riesgo.

El codo de tenista en una inflamación de los tendones que unen los músculos del antebrazo con la parte exterior del codo. Los músculos y los tendones del antebrazo se dañan debido al uso excesivo, al repetir los mismos movimientos una y otra vez. Esto produce dolor y sensibilidad en la parte exterior del codo.

CAUSAS.

Uso excesivo: Estudios recientes demuestran que la epicondilitis a menudo se debe al daño en un músculo específico del antebrazo, el músculo extensor radial corto de la muñeca; cuando este se debilita debido al uso excesivo, se forman desgarros microscópicos en el tendón donde se une al epicóndilo lateral. Esto produce inflamación y dolor.

Actividades: Muchas personas con epicondilitis participan en actividades laborales o recreativas que requieren el uso repetitivo y vigoroso del músculo del antebrazo. Los pintores, plomeros y carpinteros son especialmente propensos a desarrollar codo de tenista. Se cree que la repetición y levantamiento de peso necesarios en estas ocupaciones conlleva a las lesiones.

Desconocida: La epicondilitis lateral puede ocurrir sin ninguna lesión repetitiva reconocida. A este caso se le llama “insidioso” o de una causa desconocida.

Los síntomas del codo de tenista se desarrollan gradualmente. En la mayoría de los casos, el dolor comienza siendo leve y lentamente empeora a lo largo de semanas y meses. Los síntomas y signos comunes del codo de tenista incluyen: dolor o ardor en la parte exterior del codo y fuerza de agarre débil.

Estos síntomas a menudo empeoran con la actividad del antebrazo. El brazo dominante a menudo es el afectado.

DIAGNOSTICO.

Se  considerarán muchos factores para realizar un diagnóstico. Estos incluyen cómo se desarrollaron los síntomas, cualquier factor de riesgo ocupacional y la participación en deportes recreativos. Pueden recomendarse  pruebas adicionales para descartar otras causas del problema (radiografías, RNM o estudios eléctricos nerviosos).

TRATAMIENTO.

Aproximadamente 80% a 95% de los pacientes tienen éxito con un tratamiento no quirúrgico.

El primer paso hacia la recuperación es darle a su brazo el descanso adecuado. Los medicamentos como el ibuprofeno reducen el dolor y la inflamación al igual que la aplicación de hielo. Usar una codera corta centrada sobre la parte posterior del antebrazo también puede ayudar a aliviar los síntomas. Se puede decidir inyectar un corticoide en el músculo dañado para aliviar los síntomas.

La terapia física (FKT), puede implementarse a la par de las medidas anteriores.

Si sus síntomas no mejoran después de 6 a 12 meses de tratamientos no quirúrgicos, el médico puede recomendar la cirugía.

NUEVOS AVANCES.

La terapia de ondas de choque envía ondas de sonido al codo. Estas ondas de sonido crean un “pequeño trauma” que promueve los procesos de cicatrización naturales del cuerpo.

Actualmente se está investigando la efectividad que tiene el plasma rico en plaquetas (PRP) para acelerar la recuperación de una variedad de lesiones de tendones.

La fibrólisis diacutánea (FD), una terapia que emplean los fisioterapeutas y consiste en mover los tejidos de la zona lesionada con la ayuda de instrumental especialmente indicado para ello, ha demostrado su efectividad en varios estudios como tratamiento de la epicondilitis.

La higiene postural es el mejor método para prevenir un codo de tenista. Realizar los movimientos con una técnica adecuada provocará que los tendones no se sometan a tensiones exageradas.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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