Fracturas costales. ¿Qué hacer?



La fractura costal es una de las lesiones más frecuentes en los traumatismos de tórax, siendo muy raro en su tratamiento la alineación y fijación. Esto se debe a que la caja torácica es similar a una jaula rígida recubierta en toda su superficie externa por gruesas estructuras musculares, por lo que con frecuencia las fracturas costales, incluso mal alineadas, no modifican la principal función de la caja torácica y permiten que se pueda seguir ejerciendo la respiración. Sin embargo, la fractura costal es muy dolorosa, ya que las costillas afectadas se mueven con los movimientos respiratorios, los estornudos o la tos, incrementando el dolor. Esto puede, de forma inconsciente, evitar que respiremos adecuadamente, lo que a su vez puede traer complicaciones pulmonares, a pesar de un correcto control analgésico.

Diagnóstico.

Es posible que se soliciten una o más de las siguientes pruebas de diagnóstico por imágenes:

  • Radiografías. Las radiografías permiten visualizar los huesos pero a menudo tienen dificultades para revelar fracturas de costilla recientes, especialmente si el hueso está simplemente fisurado.
  • Tomografía computarizada (TAC). A menudo, esta puede descubrir fracturas en las costillas que las radiografías podrían no mostrar.
  • Resonancia magnética nuclear (RMN). Esta puede utilizarse para examinar los tejidos blandos y los órganos que rodean las costillas con el fin de determinar si hay daños.

Tratamiento.

La solución médica, por parte de un especialista en urgencias, un deportologo o un médico generalista, tiene por objetivo la disminución del dolor (medicamentos analgésicos). En efecto, resulta imposible inmovilizar una fractura costal so pena de impedir la respiración. La consolidación de la fractura se realizará de forma espontánea. No obstante, una ligera sujeción (faja intercostal) disminuye los movimientos de la caja torácica y elimina los movimientos ocasionados por la tos, la risa o un estornudo.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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