HERNIA DISCAL O DISCOPATIA

Una espalda sana y joven tiene 24 vértebras, que se encuentran unidas por “esponjas” de tejido amortiguador entre cada una que le da flexibilidad a la espalda, que se conocen como discos intervertebrales. Estos discos absorben el impacto entre los huesos de la columna y sirven para que la espalda se mantenga en movimiento además de darle soporte y protección. Como parte normal del envejecimiento, los discos intervertebrales inician un proceso degenerativo, al cual se le llama también “enfermedad degenerativa discal “o discopatia.

Cuando estos discos desgastados y debilitados se rompen, se constituye la hernia discal.

¿Cuál es la causa?

Diversos factores pueden causar la degeneración de los discos, además de la edad. Algunos de ellos son:

  • Que el disco intervertebral se reseque. Con los años, el tejido se va secando y ya no amortigua como antes.
  • Actividades cotidianas y deportes de alto impacto que puedan romper el disco (la obesidad y la sobrecarga laboral predisponen a esta afección).
  • A diferencia de otros tejidos del cuerpo, el flujo sanguíneo a este tejido es muy limitado, así que una vez dañado, no se puede regenerar, por lo que los discos intervertebrales se empiezan a deteriorar.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas por lo regular se centran en la espalda baja o en el cuello, dependiendo de la localización del disco o discos afectados. Los más comunes son:

  • Dolor persistente a severo e incapacitante.
  • Dolor en espalda baja, glúteos y muslos.
  • Dolor de cuello que puede irradiar a brazos y manos.
  • Dolor que empeora al sentarse.
  • Dolor que empeora al inclinarse, levantarse o girar.
  • Dolor que disminuye al caminar y moverse.
  • Dolor que disminuye al cambiar de posición o al recostarse.
  • Periodos de dolor severo intermitentes, que va de unos cuantos días a unos cuantos meses.
  • Adormecimiento y hormigueo de las extremidades.

La base para el diagnóstico es efectuar un reconocimiento físico el cual debe incluir la descripción de los síntomas y las circunstancias en que inició el dolor. Una Rx puede demostrar un proceso degenerativo de la columna y suponer una discopatia asociada. La RNM define con más precisión una patología discal.

Opciones de tratamiento.

Todos los médicos coinciden en que controlar el dolor, independientemente del origen, precisa de ejercicio para aumentar la fortaleza y la flexibilidad de los músculos que rodean y soportan la columna.

Las opciones de tratamiento que junto con la actividad física y el ejercicio fomentan la fortaleza de la espalda son:

  • Terapia física (FKT).
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) como ibuprofeno y analgésicos como paracetamol.
  • Terapia de calor y fío.
  • Movilización espinal.
  • La utilización de una faja mientras realiza sus actividades puede ser útil. Se recomienda que la lleve únicamente cuando realice un trabajo muy intenso siempre y cuando tenga dolores y que, en caso de usarla, la combine con fortalecimiento de la musculatura abdominal para evitar que sus músculos se atrofien al usarla mucho tiempo.

La cirugía solo se reserva para casos complicados y de difícil resolución.

No hay que olvidar que la prevención es siempre mejor que cualquier remedio. Es por eso la importancia de mantener durante toda la vida una dieta de calidad, ejercitación constante y, sobre todo, una buena actitud mental y emocional.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

 

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