El sector pesquero enfrenta una de las crisis más graves de los últimos tiempos luego de que la empresa Río Salado confirmara el cese definitivo de sus actividades en San Antonio, lo que derivó en el despido de 90 trabajadores.
Juan Pablo Gattoni, delegado gremial del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) en San Antonio Oeste, explicó: “Estamos en una situación muy crítica y ya tuvimos que declarar la segunda emergencia pesquera. Actualmente, solo hay un barco industrial operando y dos más pequeños”.
La compañía condicionó el pago de las indemnizaciones a la futura venta de un inmueble, alegando falta de recursos inmediatos para cubrir salarios y obligaciones laborales.
Sobre la emergencia pesquera y su impacto en el empleo, Gattoni detalló: “La emergencia se declara cuando el recurso se agota. Esta es la segunda que enfrentamos, y muchos barcos se han trasladado a otros puertos operativos”.
Con el retiro de Río Salado, surge la incertidumbre sobre el futuro de los trabajadores y la posibilidad de que otra empresa retome la actividad en la zona. El gobierno provincial propuso la formación de una cooperativa con apoyo estatal, pero la iniciativa no logró consenso entre los afectados.
“Hoy la crisis en la pesca es más profunda y no tenemos recursos”, afirmó el delegado, quien planteó como posible solución “aplicar el porcentaje de ajuste que se discute mes a mes”.
La situación sigue siendo crítica y amenaza con la pérdida de numerosos puestos de trabajo, además de afectar gravemente a la producción pesquera regional.