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SAO: entre la ayuda alimentaria y el acompañamiento social, vuelve el comedor Elim

La comunidad cristiana del barrio Ceferino de San Antonio Oeste puso nuevamente en marcha el comedor comunitario “Elim”, una iniciativa solidaria impulsada por la iglesia Movimiento Cristiano y Misionero que busca asistir a familias con necesidades alimentarias y sociales, especialmente en los meses posteriores a la temporada de verano, cuando muchas personas pierden su fuente laboral.


La actividad es coordinada por integrantes de la congregación, entre ellas Marcela Navarro, quien explicó que el objetivo de la iglesia es acompañar a la comunidad no solo desde lo espiritual, sino también a través de acciones concretas de ayuda social. “Como iglesia queremos mirar hacia afuera, ver la necesidad de los demás y poder acompañar a quienes lo están pasando mal”, expresó Navarro. En ese sentido, indicó que un grupo de voluntarias trabaja cada sábado en la preparación de alimentos que luego se entregan en forma de viandas a vecinos que se acercan al lugar.

El comedor funciona en el salón del barrio Néstor Kirchner, donde un grupo de alrededor de diez personas comienza las tareas desde las 9.30 de la mañana. Allí se organizan para elaborar la comida que posteriormente se distribuye entre las familias del sector. Según detallaron desde la organización, el año pasado el comedor llegó a preparar entre 100 y 120 viandas cada sábado, una cifra que esperan mantener durante este 2026. En el inicio de la nueva etapa, estiman que se estarán entregando alrededor de 100 por jornada.

Navarro explicó que el comedor suele suspender sus actividades durante el verano, entre diciembre y marzo, debido a que durante la temporada turística muchas familias logran obtener ingresos temporarios. Sin embargo, cuando la actividad laboral comienza a disminuir hacia fines de febrero, la demanda de ayuda vuelve a crecer. “Sabemos que cuando termina la temporada mucha gente queda sin trabajo y sin ese sustento. Ahí es donde la iglesia aparece con esta ayuda los días sábados”, señaló.

La organización del comedor se sostiene gracias a la colaboración de los propios miembros de la iglesia y de personas que realizan donaciones. Semanalmente se elabora una lista con los alimentos necesarios para preparar las viandas y los integrantes de la congregación aportan distintos productos para poder cocinar. Además, cuentan con un sistema de donaciones a través de una cuenta identificada como MCyM SAO, destinada exclusivamente a sostener el funcionamiento del comedor.

Desde la iglesia destacaron que la solidaridad también llegó en distintas oportunidades desde otros sectores de la comunidad. Recordaron, por ejemplo, que durante el año pasado personal de salud que realizaba operativos de vacunación en el barrio pudo observar el trabajo que se desarrollaba en el comedor y posteriormente realizó donaciones de alimentos como harina, papas y cebollas. “La ayuda que recibimos llega y se utiliza para generar más ayuda hacia las personas que lo necesitan”, indicaron.

Más allá de la asistencia alimentaria, los integrantes de la iglesia señalaron que durante las jornadas también se encuentran con diversas problemáticas sociales que afectan a muchos vecinos. “Vemos que no solamente hay necesidad material, sino también espiritual. Hay personas con problemas de alcoholismo, jóvenes que están atravesando situaciones de drogadicción y familias con muchas dificultades”, explicó Navarro.

Frente a ese panorama, desde la congregación sostienen que el espacio también busca brindar acompañamiento espiritual y contención a quienes lo necesiten. “Hoy vemos mucha desesperanza afuera, personas que están tristes o que sienten que no pueden más con el peso de la vida. Por eso también animamos a la gente a acercarse, a buscar ayuda y a comenzar un nuevo camino”, expresó.

Roperito comunitario

Paralelamente al comedor funciona también un roperito comunitario coordinado por Nancy Colman, donde se entregan prendas de vestir de manera gratuita para personas de todas las edades.

El espacio abre los sábados entre las 10 y las 12.30, en el mismo lugar donde se desarrolla la actividad del comedor. Allí los vecinos pueden acercarse con una bolsa y retirar ropa que ha sido donada por miembros de la comunidad. “Tenemos ropa para niños, adultos, hombres y muchas prendas de bebé. Todo lo que se entrega fue donado con mucho amor por personas que quieren ayudar”, explicó Colman.

Las donaciones de ropa, frazadas, sábanas, colchones o utensilios del hogar también se reciben en la sede de la iglesia Movimiento Cristiano y Misionero, ubicada en Islas Malvinas 1729 de San Antonio Oeste. Según señalaron, estos elementos suelen ser de gran utilidad en situaciones de emergencia, como cuando alguna familia sufre un incendio o pierde sus pertenencias. Incluso se reciben objetos básicos del hogar como platos, tazas, vasos, ollas o pavas, que luego pueden ser entregados a quienes los necesiten.

Colman indicó que quienes deseen colaborar pueden comunicarse para coordinar la entrega de donaciones o el retiro de prendas. También aclaró que, si bien ella no cuenta con vehículo propio, siempre hay voluntarios dispuestos a ayudar con el traslado de los elementos.

Un espacio de encuentro comunitario

Desde la iglesia destacaron que el trabajo solidario forma parte de su vocación de servicio hacia la comunidad. Además de las actividades sociales, invitan a quienes lo deseen a participar de los encuentros religiosos que se realizan durante la semana.

Las reuniones de la congregación se llevan adelante los martes y sábados a las 20 horas y los domingos a las 10 de la mañana, abiertas a todas las familias que deseen participar.

Mientras tanto, cada sábado por la mañana el comedor “Elim” vuelve a encender sus ollas para preparar cientos de viandas que llegan a vecinos de distintos sectores de la ciudad, en una tarea que combina solidaridad, organización comunitaria y compromiso social.

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