Una fuerte apuesta empresarial reclama dejar atrás el populismo


Los principales empresarios de la Argentina enrolados en el Coloquio de IDEA, a los que el presidente Mauricio Macri les dijo cara a cara que eran el “Círculo Rojo”, demostraron una fuerte identificación con los postulados de Cambiemos.

Pero a su vez reclamaron una transformación estructural profunda, de largo plazo, capaz de dejar atrás, si es posible para siempre, lo que denominan el “experimento populista”.

Esos empresarios, de variada gama, admiten que Macri hasta ahora no ha logrado solucionar los principales problemas, pero creen que su Gobierno está en el camino correcto para lograrlo.

Y parecen por ahora dispuestos a apoyarlo con todo su poder, aunque las respuestas no lleguen en el corto plazo, como de hecho ha ocurrido hasta ahora.

Coinciden con el jefe de Estado en que para salir del subdesarrollo no se podían seguir tomando atajos ni tratando de acomodar los datos de la realidad a las necesidades políticas.

“Pongan todo lo que tienen, porque este es el lugar donde nacimos”, los arengó el líder del PRO en el cierre del encuentro, durante el cual lo despidieron con un aplauso que los memoriosos no recordaban desde los realizados en los ´90, cuando en la Argentina mandaba Carlos Menem.

Pasaron más de dos décadas de aquella época, y el romance entre los empresarios y el Gobierno vuelve a aparecer a pleno, aunque con ciertas diferencias.

Esa apuesta no está exenta de matices que en algunos casos se vuelven diferencias de fondo: el establishment reclama acelerar la “transformación”, sobre todo en materia laboral y tributaria, introducir cambios de fondo en la Justicia y permitir avanzar con una profunda reforma educativa capaz de adaptar la fuerza laboral a los nuevos tiempos, entre otros.

La respuesta a ese interrogante no llegó de Macri sino de su ministro de Finanzas, Luis Caputo, y desde Washington: “No va a haber ajuste después de los comicios. Seguimos nuestro modelo de gradualismo, hay evidencia de que estamos en el camino correcto”, dijo.

Nada poco proviniendo de un hombre clave del Gobierno, a quien Cristina Fernández puso en la mira, al sostener que era el “único” que trabajaba en el Gabinete porque se la pasaba “emitiendo deuda”.

La presencia del Presidente en el Coloquio de Mar del Plata dejó una novedad: por primera vez aclaró, a pedido de los propios hombres de negocios, que cuando hablaba del “Círculo Rojo” no lo hacía en forma peyorativa.

Dijo que aludía a quienes tienen roles protagónicos en la vida cotidiana de la Argentina y “quieren influir en las políticas a diario”.

Habló de discutir una agenda de mediano y largo plazo, pero persisten las dudas sobre si existe la decisión -y el respaldo político-, para encararla.

Los empresarios ya parecen convencidos -o al menos quieren convencerse- de que Cristina “ya fue” y dicen que el desafío ahora es saber si el “Experimento Macri” -o “la política de la no política” como algún prominente empresario la denominó- es capaz de dar vuelta la página a una etapa que consideran muy negativa para la Argentina.

Tal vez el 22-O, cuando se celebren las elecciones legislativas, se empiece a aclarar más ese panorama. por José Calero (Jefe de la Sección Economía de NA)

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