La artista de San Antonio Oeste Lidia Rosana Gómez fue una de las protagonistas del 5° Festival Internacional de Escultores de Arena, realizado recientemente en la playa El Esterón, en el municipio de Intipucá, departamento de La Unión, en la República de El Salvador. El encuentro reunió a escultores de distintos países y se consolidó como uno de los eventos culturales más destacados de la región.
El festival se desarrolló en uno de los principales destinos turísticos del oriente salvadoreño y fue organizado de manera conjunta por el Ministerio de Turismo de El Salvador, la alcaldía municipal de Intipucá y el escultor salvadoreño Francisco Méndez, impulsor de esta iniciativa que combina arte, cultura y promoción turística. En ese escenario internacional, la escultora rionegrina presentó dos obras de gran tamaño realizadas íntegramente con arena de la playa, cada una con un fuerte contenido simbólico y cultural. La primera de ellas fue una pieza representativa de la Argentina y, particularmente, de la Patagonia, mientras que la segunda estuvo dedicada a una figura emblemática de la política salvadoreña. Un homenaje a los pueblos originarios de la Patagonia En la primera escultura, cada artista debía representar un símbolo de su país. En ese marco, Gómez eligió rendir homenaje a los pueblos originarios de la Patagonia a través de la representación de la Ceremonia Hain, un ritual iniciático del pueblo Selk’nam —también conocido como Ona— que habitó el extremo sur del continente. La obra evocó el universo espiritual y cultural de estos pueblos, integrando elementos simbólicos de la cosmovisión patagónica y del vínculo ancestral con el territorio. Al explicar el concepto de su creación, la escultora señaló: “En el extremo sur de la Patagonia, donde el viento y el mar se encuentran, habitaron los Yaghan, el pueblo originario más austral del mundo. Con una conexión profunda con la naturaleza, estos nómadas del mar forjaron una identidad única. Esta escultura rinde homenaje a la ceremonia Hain de los Onas, donde los espíritus Selk’nam se manifiestan”. La artista detalló además que en la pieza incorporó elementos simbólicos que representan la identidad cultural de la región. “El manto tehuelche, enlazado a la bandera argentina, simboliza la protección y el legado de estos pueblos, resguardados por la concha de mar, símbolo de su conexión con el océano y su espiritualidad”. De esta manera, Gómez buscó transmitir a través de la escultura una mirada artística que combine memoria histórica, identidad cultural y reconocimiento a los pueblos originarios del sur argentino. Una obra dedicada al presidente salvadoreño La segunda escultura realizada por la artista tuvo un carácter completamente distinto. En este caso, los organizadores del festival asignaron a los participantes la tarea de crear obras vinculadas con símbolos o figuras representativas de El Salvador. En ese contexto, Gómez elaboró una escultura dedicada al presidente salvadoreño Nayib Bukele, a quien tituló en su obra como “El León de la manada”, una expresión popular utilizada por muchos ciudadanos del país centroamericano para referirse al mandatario. La pieza integró varios elementos que representan aspectos culturales, naturales y políticos de la nación centroamericana. Según explicó la escultora: “Esta escultura rinde homenaje al presidente Nayib Bukele, una figura emblemática de El Salvador. A su lado, el león simboliza la fuerza y la resiliencia del pueblo salvadoreño”. La obra también incluyó referencias a proyectos turísticos impulsados en la costa del Pacífico salvadoreño, como el desarrollo conocido como Surf City, así como a símbolos naturales del país. “La imagen de Surf City evoca la pasión por el progreso y la innovación, mientras que la flor nacional, el izote, representa la belleza y la riqueza natural del país. La ventana al mar enmarca la visión de un futuro próspero y conectado, reflejando el compromiso del presidente con el desarrollo y el bienestar de El Salvador”.
Un evento internacional que combina arte y turismo
El Festival Internacional de Esculturas de Arena de Intipucá se ha convertido en los últimos años en un importante atractivo turístico de la región oriental salvadoreña. El evento convoca a escultores profesionales de distintos países que trabajan durante varios días en la creación de obras monumentales utilizando únicamente arena y agua de mar.
Las esculturas, muchas de ellas de gran tamaño y con alto nivel de detalle, permanecen expuestas en la playa durante varios días, convirtiéndose en un atractivo para visitantes locales y turistas internacionales.
La playa El Esterón, sede del festival, es uno de los paisajes costeros más representativos del departamento de La Unión y forma parte de los destinos impulsados por el gobierno salvadoreño para fortalecer el turismo en la zona.
Orgullo para San Antonio Oeste
La participación de Gómez en este evento internacional representa un reconocimiento al talento artístico surgido en la Patagonia y, particularmente, en la ciudad rionegrina de San Antonio Oeste, que en los últimos años ha ganado presencia en distintos encuentros culturales.
La artista destacó la experiencia como una oportunidad de intercambio cultural con colegas de otros países y como una forma de difundir la identidad patagónica a través del arte efímero de la escultura en arena.
El festival no solo permitió exhibir su trabajo ante un público internacional, sino también posicionar elementos de la cultura y la historia de la Patagonia dentro de un evento artístico que reúne a creadores de diversas latitudes.
Así, con dos obras cargadas de simbolismo —una dedicada a los pueblos originarios del sur argentino y otra inspirada en la actualidad política salvadoreña—, la escultora sanantoniense dejó su huella en una nueva edición de este festival internacional que continúa consolidándose como un puente entre el arte, la cultura y el turismo.








