Artrosis y deporte, siempre aconsejable pero sin excesos.



El excesivo ejercicio físico es uno de los factores que aumentan el riesgo de padecer artrosis, pero un deporte intermitente, moderado y guiado por un profesional, siempre es aconsejable para esta enfermedad teniendo numerosos beneficios para la salud.

Cómo afecta la artrosis a nuestro cuerpo.

La artrosis es una enfermedad que lesiona el cartílago articular y eso produce dolor, rigidez e incapacidad funcional. Puede afectar a cualquier articulación con movimiento. El cartílago articular se va volviendo frágil y pierde su elasticidad habitual y su capacidad de amortiguar. Posteriormente se adelgaza o desaparece, dejando de proteger a una articulación. El dolor tan intenso a veces es invalidante y otras es como un dolor sordo y continuo. Todo ello limita mucho la actividad diaria de los pacientes.

Práctica inadecuada de ejercicio.

Las personas que han sufrido sobre las articulaciones traumatismos, accidentes o cirugías, tienen mayor predisposición de sufrir artrosis, y  por ello el deportista no es una excepción. Si el deporte no se realiza de una manera adecuada, según las características físicas y genéticas, se pueden producir microtraumatismo de repetición continua y sobrecargas que favorecen la aparición de artrosis precoz. Pero eso no quiere decir que el ejercicio físico sea negativo, todo lo contrario. El deporte es siempre aconsejable en esta enfermedad ya que mejora el riesgo cardiovascular, las articulaciones y los músculos.

Beneficios del ejercicio físico.

Con el ejercicio se potencia la capacidad muscular, y unos músculos bien acondicionados protegen la articulación a través de la disminución de cargas y así, las articulaciones sufrirán menos. Además, mejora la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación, todo eso hace que el cartílago articular, que es el que sufre en la artrosis, padezca menos. Hay deportes que tienen un impacto menor sobre nuestras articulaciones y que se aconsejan especialmente para las personas que padecen artrosis. Algunos ejemplos son: Pilates, es idóneo para ejercitar todo el cuerpo mediante movimientos suaves y controlados; natación, los deportes acuáticos como el aquagym o la natación están especialmente indicados para la artrosis, porque el agua hace que el peso corporal disminuya hasta un 90%, de esta manera el impacto que reciben nuestras articulaciones mientras hacemos deporte se minimiza; senderismo (caminatas), caminar es un ejercicio suave pero completo que fortalecerá nuestros músculos y articulaciones; yoga, el ejercicio físico y mental del yoga nos ayudará a estar bien  por fuera y por dentro, trabajando la posición, el equilibrio y la meditación; bicicleta, podemos practicar la bici estática o usarla como medio de transporte. En ambos casos nos ayudará a estar en forma y a fortalecer nuestras articulaciones, mediante un movimiento elíptico de bajo impacto.

Ya no tenemos excusa para quedarnos sentados en el sofá de casa. Eso sí, antes de empezar, consultar con un profesional cuál es el tipo de ejercicio más adecuado para Ud., y cómo se practica correctamente.

Dr. Edgar Torres, traumatólogo, Hospital A. Serra.

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