La cadena frutícola del norte de la Patagonia atraviesa un nuevo capítulo de tensión marcado por el impacto de factores internacionales en los costos logísticos. En este caso, el denominado “efecto Irán” —vinculado al encarecimiento global de los combustibles— derivó en un incremento del 9,1% en las tarifas de flete hacia el puerto de San Antonio Este, tras un conflicto que paralizó temporalmente la actividad exportadora.
El aumento fue acordado luego de casi 48 horas de paro impulsado por transportistas nucleados en la Cámara Patagónica de Empresas de Autotransporte de Cargas (CAPEAC), quienes reclamaban una actualización de tarifas frente a la fuerte suba del gasoil.
Según se informó, el conflicto se originó a partir del incremento cercano al 25% en los combustibles registrado entre febrero y marzo, lo que impactó directamente en los costos operativos del transporte. Esta situación llevó a los empresarios del sector a exigir una recomposición tarifaria que finalmente fue aceptada por los exportadores.
En un principio, las empresas exportadoras habían ofrecido un aumento del 8%, pero tras las negociaciones se acordó elevarlo al 9,1%, con carácter retroactivo al 1 de abril, uno de los puntos clave exigidos por los transportistas.
El conflicto involucró a unos 120 camiones que forman parte del circuito logístico de postcosecha, fundamentales para trasladar peras y manzanas desde los galpones de empaque del Alto Valle hasta el puerto rionegrino. La medida de fuerza impidió momentáneamente el cumplimiento de pedidos internacionales, generando preocupación en plena temporada exportadora.
La resolución llegó contrarreloj, en un contexto de alta presión debido al arribo de buques y los costos adicionales que implica la demora en las cargas. Finalmente, tras el acuerdo, desde el sector transportista confirmaron la reanudación de la actividad con la frase “ya estamos cargando”, lo que permitió normalizar la operatoria.
Este episodio vuelve a poner en evidencia la sensibilidad de la cadena frutícola patagónica frente a variaciones en los costos logísticos, especialmente en un escenario internacional volátil. El transporte terrestre, clave para conectar la producción con los mercados externos, se consolida como uno de los factores más determinantes en la competitividad del sector.
En ese marco, los aumentos vinculados a variables globales como el precio del combustible continúan trasladándose a la economía regional, tensionando la relación entre transportistas y exportadores y generando incertidumbre en una actividad estratégica para Río Negro y Neuquén.
